Un total de nueve misas marcaron la jornada en el santuario, además los fieles oraron en torno a la imagen del santo, pagando sus mandas y haciendo nuevas promesas
Grandes muestras de fe y devoción se observaron en la ribera poniente del Río Claro durante la celebración de la fiesta de San Sebastián. Más de 10 mil personas concurrieron al santuario para rendirle un homenaje al santo durante todo el día 20 de enero en el recinto.
En la gruta la gente se sentaba a rezar para pagar las mandas que durante el año le hicieron a San Sebastián, en otro sector los sacerdotes recibían confesiones y en el centro de todo, la imagen del santo que recibía la admiración y cariño de todos los fieles.
Hugo Belmar fue uno de los tantos asistentes a esta fiesta religiosa. Proveniente de la localidad de Colín, comentó que primero iba a Yumbel, con el paso de los años decidió mostrar su agradecimiento al santo en Talca. Dijo que San Sebastián siempre cumple.
“La religión la he llevado toda la vida. Soy muy devoto de San Sebastián (…) le tengo fe, nada más. El santo cumple, un año no le pagué la manda y me fue muy mal, pero después me encaucé de nuevo y comenzó a irme bien”, explicó.
Fuente de agua viva
Otra de las fieles es Isabel Moya, ella llegó en compañía de un familiar de Santiago hasta el santuario. Asiste a la festividad religiosa desde que tiene uso de razón.
“Uno pide por el trabajo, por la salud y el bienestar familiar entonces la fe hace que todo esté bien, creo. El santo cumple, cuando se pide con fe yo creo que todo resulta, cuando uno pide por pedir, no (…) hay que pedir lo bueno, si no para qué”, señaló.
En total fueron nueve misas las que se llevaron a cabo en honor a San Sebastián entre las 07:00 de la mañana y las 20:00 horas, esta última fue presidida por el Obispo de Talca, Monseñor Horacio Valenzuela Abarca.
Durante su homilía, nuestro pastor reflexionó en torno a la figura del santo y la importancia de las bendiciones en la vida cristiana.
“Hay que darle gracias a Dios por esta fuente de gracia que está siempre abierta, es como esas fuentes de agua que están en las plazas y la gente se refresca en ellas. El santuario es algo parecido, constantemente es una fuente de agua viva, de bendición, de paz, de luz, de fortaleza, de fe para todos los que nos acercamos, esa es la maravilla de nuestro querido santuario”, expuso Monseñor Horacio Valenzuela Abarca.
Posterior a esta Eucaristía la figura de San Sebastián fue trasladada de regreso a la gruta desde el campo de oración, acto que fue acompañado por todos sus devotos.
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