El sábado 19 de julio los catequistas de nuestra diócesis reflexionaron sobre su servicio, en una actividad formativa que se realizó en Curicó y en Talca, bajo el lema “Somos peregrinos, la catequesis camino de esperanza”.
En Curicó la actividad se desarrolló en el Colegio Politécnico San José, desde las 09:30 hasta las 12:00 horas, con la asistencia de más de 120 catequistas. En tanto, en Talca la formación se vivió en el Colegio Manuel Larraín, desde las 15:00 hasta las 17:30 horas, donde participaron alrededor de 100 catequistas.
El padre José Maldonado, encargado del Departamento de Catequesis de la diócesis, aseveró que fue una jornada muy productiva para ellos, ya que aprecian mucho estas instancias de formación a medida que desarrollan su servicio.
“Este día nos hemos encontrado con los distintos catequistas, en Curicó por la mañana y ahora acá en Talca en la tarde, ha sido un día para animarnos desde el encuentro con el Señor, desde la experiencia de fe. Y en este año jubilar poder descubrir también que la catequesis es un camino para poder vivir la santidad y el llamado que Dios nos hace a cada uno de nosotros”.
Así mismo, indicó que la actividad inició con testimonios por parte de otros catequistas en su servicio, para así generar un espacio de diálogo, ya que pueden muchas veces vivir situaciones similares.
“Quisimos compartir cómo cada uno vive el peregrinar desde la catequesis, distintos hermanos en Curicó y en Talca nos compartieron su testimonio de fe, de cómo fueron llamados al servicio de la catequesis, cómo los ha ayudado en su vida personal, familiar, el prestar un servicio en la comunidad de la Iglesia y también cómo han enfrentado las las dificultades. Ha sido un tiempo muy bonito de apertura del corazón y ver la acción de Dios también”.
Uno de estos testimonios en Talca fue el de Karina Lagos, catequista del Colegio Integrado, quien aportó con sus vivencias en el mundo estudiantil y también el trato con los apoderados: “Fue súper enriquecedor el conversatorio con los otros dos exponentes (Mario Salinas y Mónica Valdebenito), ya que tenemos vivencias muy parecidas en relación a la catequesis y también en nuestras vidas. El poder contar lo que pasa con uno, que uno es real, en mi caso con los apoderados que yo les hago catequesis creen que uno sabe mucho y a veces no, a veces uno va aprendiendo junto a ellos. Y quisimos compartir eso hoy, para que los demás sepan que tenemos distintas vivencias y son todas particulares, y los pueda ayudar en su servicio”.
La segunda parte de la jornada formativa para catequistas, estuvo a cargo del padre José Maldonado quien habló sobre proponer y recordar el llamado universal a la santidad y descubrirla como espiritualidad propia del catequista, que es una espiritualidad misionera. Ofreciendo algunos elementos para vivir mejor esa espiritualidad misionera como catequista en la Iglesia y en la vida personal, “que la catequesis sea un medio para encontrarnos con Dios y para servirlo también”.