La jornada reunió este domingo 27 de septiembre a parroquias, colegios, familias y clubes de huasos en torno a la Virgen del Carmen, en el marco del centenario de su coronación como Madre, Reina y Patrona de Chile.
Con fe, esperanza y espíritu de unidad, la comunidad diocesana de Talca vivió el último domingo de septiembre el Día de Oración por Chile, una jornada que convocó a cientos de personas a caminar, rezar y celebrar juntos, poniendo al país y a sus familias en las manos de Dios.
La celebración comenzó a las 15:30 horas en la Plaza La Loba, desde donde se inició la procesión con la imagen de la Virgen del Carmen. Parroquias de la Zona Talca Ciudad junto al obispo de la diócesis, monseñor Galo Fernández, acompañaron el recorrido por las calles del centro de la ciudad hasta llegar a la Catedral. También participaron clubes de huasos, que acompañaron la procesión a caballo, integrando la expresión de fe con una tradición profundamente vinculada a la identidad del país.
Cerca de las 16:30 horas se inició el desfile frente al templo Catedral. Antes de iniciar, monseñor Galo Fernández invitó a los presentes a vivir este momento con especial devoción.
“Qué alegría caminar junto a María contemplando la ciudad y rezando por todos, por la familia, por los que están en momentos alegres y por los que están en momentos tristes. Los invito a participar con mucho fervor en este homenaje a la Madre y Reina de Chile, en este año que celebramos el centenario de su coronación. La recibimos con devoción, abrimos nuestro corazón para que ella siempre ilumine nuestro caminar”.
En este momento, se ofreció a la Virgen del Carmen un pie de cueca, para luego dar paso al desfile de las parroquias, agrupaciones solidarias, colegios (acompañados por sus bandas) y clubes de huasos, quienes pasaron frente a la imagen para rendirle homenaje con alegría y orgullo. Durante más de una hora, las distintas comunidades desfilaron ante la Virgen, en un ambiente de fe y celebración. Una vez finalizado el desfile, los presentes fueron invitados a participar en la celebración de la Eucaristía en la Catedral.
Orar y comprometerse por Chile
Durante la misa, monseñor Galo Fernández centró parte de su homilía en el Evangelio del día, que presenta la parábola de los dos hijos llamados por su padre a realizar un servicio. A partir de este relato, el obispo planteó que el compromiso cristiano no puede quedarse solamente en palabras o declaraciones, sino que debe expresarse en acciones concretas.
En ese sentido, el obispo vinculó el mensaje del Evangelio con el testimonio de María, destacando su respuesta ante el llamado de Dios.
“Celebramos este último domingo de septiembre el Día de Oración por Chile, un día en que María Santísima, la Virgen del Carmen, está al centro de nuestra celebración y su testimonio nos anima. La reconocemos como Madre y Reina de Chile y estamos celebrando precisamente el centenario de su coronación. Contemplar su modelo, su testimonio nos invita a responder con prontitud al Señor acogiendo su llamado a amar y servir. Y, por cierto, a no quedarnos en las palabras, en las declaraciones, sino a vivir ese testimonio en lo más concreto de cada día”.
Al finalizar la Eucaristía, nuestro obispo destacó la amplia participación que tuvo la jornada y la responsabilidad que existe en las comunidades para hacer que el mensaje del Evangelio dé frutos en la sociedad: “Hemos vivido una linda jornada haciendo un homenaje a la Virgen. Multitudes de familias, de niños, de colegios, qué responsabilidad tenemos pensando tantos colegios de iglesias, tanta gente que tenemos que cuidar de que la palabra de nuestro Señor Jesucristo sea fecunda en nuestra tierra. Nos encomendamos a María Santísima y le pedimos que nos ayude a ser fieles cumpliendo su llamado”.
De esta manera, el Día de Oración por Chile concluyó como una invitación a continuar caminando juntos, no solo desde la celebración y la oración, sino también desde el servicio y el compromiso cotidiano.