La carta dirigida “al santo pueblo de Dios que peregrina en Chile”, enviada el pasado 31 de mayo por el Papa Francisco, fue el tema central que se trató en el primer CPD de la Diócesis de Talca de este 2018.
Con un ameno desayuno se les dio la bienvenida a todos los agentes pastorales de las distintas zonas que conforman la diócesis, este sábado 16 de junio en el Instituto Santa Marta de Curicó a las 09:00 horas. Seguidamente se realizó la adoración al Santísimo con la Custodia Peregrina, que empezó su recorrido por las parroquias de la diócesis este domingo 17 de junio.
El padre Mario Molina Guaita, Vicario General, estuvo encargado del saludo inicial donde expresó la gratitud por las personas que siguen trabajando por el bienestar de su Iglesia, en estos momentos difíciles de profundos cambios por los cuales se atraviesa e invitó a todos a estudiar con profunda fe el texto que envió el Santo Padre al pueblo chileno.
Luego el padre Luis Felipe Egaña Baraona, Vicario Pastoral, realizó una explicación del tema a tratar y los objetivos específicos que invitaban a leer, comprender y compartir la carta, “este texto que lleva a pensar en un camino largo, a desarrollar por una iglesia particular, en este caso por todas las iglesias particulares en Chile, nos permite luego compartir y poner en práctica con la comunidad, sacerdotes, diáconos y ministros su mensaje”, aseveró el Vicario.
Posteriormente, varios de los participantes del CPD leyeron en voz alta la carta, lo que permitió realizar después un trabajo en equipos. Seis grupos en total se dispusieron a trabajar, para desarrollar cuál era la idea principal de este texto y qué se debe cambiar en instancias como estas (CPD) para vivir lo que el Papa pide en la carta. Luego de un café de media mañana, los participantes pudieron conversar y ofrecer sus apreciaciones con respecto al texto y a la situación actual que vive la Iglesia Chilena, y además qué otras cosas se pueden hacer para que el pueblo de Dios se haga presente en una Iglesia más horizontal.
Sin duda fue un encuentro muy valorado por todos los presentes, ya que permitió dar a conocer a los sacerdotes que estuvieron en el CPD un poco sobre el sentir de sus comunidades y grupos pastorales. La jornada finalizó con un momento de oración y las infaltables empanadas acompañadas de un buen vino.