Un tibio sol recibió al Administrador Apostólico de Talca al mediodía del domingo 22 de julio, para celebrar la Eucaristía en la vice parroquia de Llico, en la zona Costa de nuestra Diócesis.
La Misa fue concelebrada por el padre Ricardo Varas Jara, párroco de Llico, por el diácono permanente Óscar Beltrán Cáceres, además de ministros enviados, concitando la participación de numerosos fieles de esta localidad y de otras cercanas.
En su homilía monseñor Fernández destacó que las lecturas de ese día hacían alusión a los malos pastores que no cuidan del pueblo de Dios: “Una de las cosas que me gusta de la carta que el Papa ha escrito al pueblo de Dios que peregrina en Chile, es que nos llama a todos a ser conscientes de la dignidad que tenemos, pero ésta va de la mano de responsabilidad. El cuidado de la Iglesia nos compete a todos y a veces el no decir las cosas se transforma es una manera de permitir que lo que está mal, persista”.
Más adelante, el obispo expresó que Jesucristo no suprime que alguien tiene que ejercer el poder, “pero recuerda que quien tiene autoridad tiene en el fondo responsabilidad sobre otros. La figura del pastor criticado, que hoy día nos interpela a los obispos por la situación que estamos viviendo como Iglesia, es reflejo de una situación revuelta, compleja, herida. Pero me gusta que el Señor no solo recrimina a los malos pastores, sino que él mismo se manifiesta como el buen pastor; y le da una palabra de confianza al pueblo, les hace sentir que no los abandona (…) un pastor siempre está cumpliendo un servicio en el nombre de Dios y nunca tiene que atribuirse ese nombre, Dios es el pastor”.
“El pastor estando con las ovejas crea una relación con ellas, el pastor no es igual que el arriero. El pastor se pone a caminar y las ovejas lo siguen porque lo conocen”, concluyó el Administrador Apostólico de Talca.
Finalizando la Eucaristía, el diácono Óscar Beltrán agradeció la presencia de monseñor Fernández en Llico: “Agradecer al Señor por estar con nosotros a orillas del Pacífico, sembrando la misericordia de Dios. Gracias a Jesús porque nos ha enviado un nuevo pastor, ojalá que nosotros como ovejas sepamos escuchar la voz del pastor”.
Luego, se invitó a los presentes al salón parroquial para un compartir fraterno, ocasión en que los llicanos compartieron con el padre Galo; incluso hubo espacio para las infaltables selfies.