Mucha alegría se podía notar durante la celebración de bendición de la capilla San Juan Pablo II, ubicada en Huilquilemu al oriente de Talca, y que pertenece a la parroquia Santa Amalia de El Sauce.
La celebración se efectuó el 29 de septiembre, reuniendo a cientos de personas del sector que veían concretado un sueño tras la demolición del antiguo templo debido a los trabajos de construcción de la doble vía a San Clemente.
La Misa comenzó con la entrega de las llaves de la capilla a Mons. Galo Fernández, quien abrió las puertas para que entraran los fieles y vecinos. Después nuestro pastor bendijo el templo y a los presentes, y seguidamente puso óleo en los pilares.
“Es muy hermoso ver la casa de Dios en medio de nuestras casas. Y la primera lectura nos habla del pueblo de Israel peregrino en el desierto y de una carpa con el nombre de “la tienda del encuentro”, encuentro de cada uno con Dios porque a eso venimos, a estar con él. No venimos al templo a escuchar preceptos, venimos a encontrarnos con Dios que nos habla, que nos regala su Palabra. Necesitamos decirle a Dios lo que nos pasa, lo que vivimos”, destacó en la ocasión el Administrador Apostólico.
“La Iglesia es lugar de encuentro de la familia, de los vecinos del barrio, pero también con otros que no nos conocemos tanto. Cuando pasamos por fuera podemos tener desconfianza, pero cuando nos encontramos en la capilla tenemos un desafío, mirarnos como hermanos. Mirado así, la casa de Dios en medio de nuestras casas es muy importante porque pasa a ser casa de la comunidad, casa donde escuchando la Palabra de Dios aprendemos a convivir”, agregó monseñor Fernández.
En el momento de las ofrendas se presentaron junto al pan y al vino, herramientas con que construida la capilla y los libros de los niños de catequesis, como presencia de la vida de la comunidad cristiana.
Después de la comunión se hizo un breve momento de Adoración, el obispo procedió a bendecir el Santísimo y encendió su luz como signo de la presencia de Jesús en este templo.
La celebración finalizó con un ameno compartir en los jardines de la capilla San Juan Pablo II.