El domingo 2 de diciembre se dio inicio al tiempo de Adviento y la Diócesis de Talca lo celebró con la tradicional bendición de embarazadas en el templo catedral.
Desde la 12:15 horas comenzó la Eucaristía, la cual estuvo presidida por el Administrador Apostólico, monseñor Galo Fernández Villaseca. Una vez realizadas las lecturas del día, se procedió al encendido de la primera vela de la corona de Adviento, signo que marca cada domingo de este tiempo hasta su culminación el 24 de diciembre.
En la homilía monseñor Fernández, se refirió a este tiempo como “un momento de conversión y de esperanza para poder recibir dignamente al Señor Jesús preparando el corazón”. Además, se refirió a las primeras comuniones y las confirmaciones que se celebraron ese día, asegurando que el camino del cristiano no es un camino fácil, pero debemos tener la convicción de que Dios nos hizo seres llenos de originalidad para compartir su amor al mundo.
“Cada uno tiene una misión, una tarea en el mundo, una tarea que solo él puede cumplir y que si uno no la cumple en cierto modo, un vacío y una oscuridad queda en el mundo. El confirmado está llamado a vivir entrometido en la historia para hacer presente la obra de Dios que trae vida y salvación”, acotó el obispo.
Al continuar la celebración, algunos jóvenes de la Juventud Católica (JUC) de la parroquia El Sagrario realizaron su primera comunión y seguidamente 5 jóvenes del CFT San Agustín y un adulto, de igual forma de la parroquia El Sagrario, recibieron el sacramento de la Confirmación. Un momento muy especial y familiar de esta jornada.
Pero sin duda, el momento que se robó todas las miradas y oraciones, fue la bendición a las embarazadas que realizó el Administrador Apostólico al finalizar la Eucaristía. En ella, las futuras madres recibieron este hermoso regalo y pidieron por la salud de estos niños que pronto llegarán al mundo haciendo presente la obra de Dios.