El viernes 28 de diciembre en horas de la tarde, Carlos Cáceres Becerra pasó a ser ministro enviado de la comunidad San Alberto, la cual pertenece a la parroquia Inmaculada Concepción de Talca.
La celebración estuvo presidida por el Administrador Apostólico, monseñor Galo Fernández Villaseca y concelebrada por el padre Carlos Serrano, párroco de Inmaculada Concepción. Además, el nuevo ministro estuvo acompañado por su familia en todo momento.
En su homilía, monseñor Fernández aseveró que la importancia de un ministro enviado para la Iglesia es mucha, ya que forma parte de esa esencia que nos recuerda el Papa Francisco en la carta enviada al pueblo de Dios que peregrina en Chile.
“La vida de la Iglesia depende de todos, no solo de los ordenados, sacerdotes, diáconos o de las consagradas religiosas, sino muy especialmente del pueblo cristiano, del pueblo creyente que busca nuevos caminos de participación para que de algún modo la palabra de Dios pueda estar más presente, más cercana”, mencionó el obispo.
Además, monseñor Galo Fernández agradeció la disponibilidad de Carlos Cáceres de llevar la buena noticia del Evangelio y de tomar este camino participativo en la comunidad. “Gracias por tu disponibilidad a dejarte formar, para tomar en serio el servicio que vas a realizar. A la familia también, como no darle las gracias porque es un acto de entrega, es decir, el esposo, el papá, el abuelo tiene una vida cristiana y una tarea que cumplir todavía más grande, bendito sea”.
Oración en familia
Para finalizar, nuestro obispo aconsejó al nuevo ministro enviado, indicándole que “no podrás predicar, hablar en nombre de la Iglesia entregando la palabra de Dios, si no cultivas en tu vida una profunda e íntima cercanía con Jesús”. Y de igual forma, pidió que alimente cotidianamente su vida en oración, junto a sus esposa e hijos, algo que es lo ideal en este nuevo servicio que ahora empieza.
Continuando con la celebración, el obispo hizo entrega al nuevo ministro de las vestiduras correspondientes, las cuales le fueron colocadas con la ayuda de su familia. Con esto Carlos Cáceres, se unió a la parte de los celebrantes de la Misa.
Las palabras del ahora ministro enviado, no podían faltar y una vez concluida la Eucaristía, expresó su alegría por este hermoso momento en medio de muchos aplausos. Agradeció a su familia y amigos por todo el apoyo y sobre todo a Dios por permitirle recibir este servicio para compartirlo con los demás.
Para darle un merecido cierre a este día, se realizó un compartir en uno de los salones, donde todos pudieron conversar con monseñor Galo Fernández y llenar de abrazos a Carlos y a su familia.