A temprana hora del domingo 13 de enero se efectuó la Misa de envío de estos dos agentes pastorales, siendo esta celebración una gran alegría para la comunidad parroquial.
La Eucaristía fue presidida por monseñor Galo Fernández Villaseca, Administrador Apostólico de Talca, y concelebrada por el párroco de Santa Ana, padre Pedro Pablo Cuello. Iniciando la Eucaristía el sacerdote salesiano procedió a presentar a Luis Bravo Retamal y Álvaro Valenzuela Rivera.
Nuestro pastor comenzó diciendo que era un regalo de Dios que dos varones desde su vida laical se comprometan con la Iglesia: “La fiesta del Bautismo de Jesús que celebramos hoy marca el inicio de la vida pública del Señor. Desde ahí comenzó a anunciar la Buena Noticia del Reino”.
“Tenemos certeza que gracias al amor de Dios, este ministerio de ustedes dos en nada afectará sus vidas de familia, como esposos y padres. Damos gracias al Señor por querer compartir este servicio con la Iglesia; el Señor los aliente y a los acompañe”, recalcó monseñor Fernández.
Posteriormente, Luis y Álvaro junto a sus esposas se pusieron de pie y aceptaron este compromiso del ministro enviado, para animación de sus comunidades y de la celebración litúrgica en ausencia del presbítero. Luego, sus esposas les ayudaron a revestirse con las albas, momento que fue seguido atentamente por la comunidad parroquial de Santa Ana, para culminar con un caluroso aplauso.
A la hora de dar gracias Luis Bravo reconoció este paso como una gran oportunidad: “Gracias Señor, porque para llegar hasta acá Él ha puesto instrumentos valiosos en mi vida, como mi familia, mi madre que me enseñó la fe, mi padre. Agradecer a la parroquia Santa Ana por haberme acogido hace bastante tiempo. Espero poder cumplir, haré lo posible, pero el Señor hará su obra”.
Asimismo, Álvaro Valenzuela en primer lugar agradeció a Dios por poner gente en su camino para acoger este llamado: “Gracias a usted padre Galo por la confianza de forma muy especial debo agradecer a mi familia, particularmente a mi mamá pues ella cuidó a los niños para nosotros cumplir el proceso de formación. Y también gracias a mi esposa, quien caminará junto a mí en este proceso, confiando en la oración de todos ustedes”.
Al culminar la celebración los nuevos ministros enviados recibieron regalos y se compartió un rico desayuno en uno de los salones de la parroquia.