La principal actividad se desarrollara este sábado 15 de junio con una reflexión, a contar de las 09:00 horas, en la parroquia San Juan de Dios de Teno. Al mediodía, el obispo Galo Fernández presidirá la Eucaristía.
Juan Bautista Delaveyne (1719-2019) fue un monje Benedictino, que vivió en una pequeña aldea del centro de Francia, cerca de la ciudad de Nevers, en una época donde la miseria era extrema. Sin embargo, él llevaba una vida mundana y fácil, indiferente a la pobreza que le rodeaba. No obstante, las palabras que le dijo un religioso sobre su vida confortable, -“San Benito no vivía tan bien en Subiaco!”-, provocaron en él una transformación radical. Se convirtió en un hombre a la escucha de toda la miseria humana, a la escucha de la Palabra de Dios. Herido por las condiciones de vida inhumanas del pueblo de Saint Saulge, sintió una gran ternura por ellos. Así, mediante esta experiencia se le concedió conocer el corazón de Dios herido por la miseria del pobre y descubrir así su ternura por ellos. Al recibir esta revelación de la Caridad de Dios: “Dios es nuestro Padre, tiene por nosotros una ternura infinita” J.B.D. sintió en él, la urgencia de manifestarla. Fue así como propuso a algunas jóvenes comprometerse en el seguimiento de Cristo en el servicio de los pobres y asociarse para vivir esta aventura espiritual: “No tengan más asuntos que los de la Caridad, ni otros intereses que los de los desfavorecidos”.
Unas jóvenes respondieron a esta propuesta y se comprometieron a vivir esta “aventura espiritual” y hacerla fructificar. Nace así la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Nevers, que rápidamente se expandió por Francia, luego por el continente europeo, africano, asiático y sudamericano.
Llegada a Chile
En 1972, las Hermanas son invitadas por Monseñor Carlos González (obispo de Talca) para acompañar a las familias campesinas y fomentar las comunidades cristianas de base, en colaboración con sacerdotes y laicos. Llegaron a Chile a compartir la vida con las comunidades rurales de Teno, Curicó, Romeral y Molina. Posteriormente, se establecen en la periferia de Santiago, en comunas donde la vida se debate entre la pobreza y la exclusión.
Hoy, siguen trabajando por la dignidad de la persona; en la cercanía con los migrantes, las personas en situación de calle, los privados de libertad, los adultos mayores solos, las familias vulnerables y en las comunidades eclesiales.
Laicos Asociados de la Caridad de Nevers
La Orientación del Capítulo General de 1996 invitaba a todas las Hermanas del Cuerpo Apostólico a compartir el tesoro de esta herencia espiritual a los Laicos. Así, en el 2000, se comprometieron los primeros Laicos Asociados de la Caridad de Nevers en España, Italia y Francia y en 2006 los primeros Laicos Asociados de la Caridad de Nevers de Chile.
Los Laicos Asociados de la Caridad de Nevers se comprometen a vivir en lo cotidiano de sus vidas y en sus realidades, la propuesta de Juan Bautista Delaveyne, a través de una vida de oración, para desarrollar y afinar el oído interior y percibir los signos del Espíritu que los llevan a compartir el amor de Dios con los más desfavorecidos; con sus familias, en sus lugares de trabajo, en las organizaciones sociales y en las comunidades eclesiales…
Hoy, están presentes en Santiago en las comunas de la Granja, Cerrillos, Maipú, Lo Prado; y en la séptima región en Teno, Sarmiento, Romeral y Curicó.
Dios es Caridad
Hermanas y Laicos Asociados de la Caridad de Nevers bebemos de la misma Fuente y nos dejamos atravesar por el mismo soplo: “No tengan más asuntos que los de la Caridad ni otros intereses que los de los desfavorecidos”. Unos y otros estamos llamados para decir al mundo:
Jovita Rojas-Laica Asociada de la Caridad de Nevers
“Ser Laico Asociado de la Caridad de Nevers ha dado a mi vida un sentido de pertenencia, soy parte del Pueblo amado por Dios, formo parte de los discípulos de Jesús. Tengo mi corazón siempre abierto a la escucha de la Palabra y en la oración contemplo a Jesús que me muestra la ternura infinita del Padre, su misericordia, su deseo apasionado del Padre por dar vida a la humanidad. Esto de a poco ha ido transformando mi vida”.
“Los asuntos de la Caridad y los intereses de los desfavorecidos” son mi principal preocupación, ya no puedo ser indiferente con las personas vulnerables en cualquier sentido, ahora me involucro, me entrego, me arriesgo por ellos porque Jesús lo haría de esa manera.
Juan Bautista Delaveyne recibió un don del Espíritu. Ese mismo Espíritu es quien me impulsa cada día a dar mi tiempo con amor y respeto, renunciando muchas veces al descanso y tranquilidad de la casa, para ir a visitar un enfermo o llevar lo necesario a alguien. La alegría del bien recibido de los pobres es lo que me da vida y cuando digo esto se me vienen a la memoria las Palabras de Pedro: “Señor ¿a quién iremos?, tú tienes palabra de Vida”. Esas palabras de Vida son las que me dan la fuerza y la confianza en Dios. Como me dice la Carta Fundacional: “En Él, en la fuerza de su Espíritu”.
UNA VOZ PROFÉTICA DESDE LA PASTORAL DE VIDA Y SALUD
Cecilia Rodríguez – Hermana de la Caridad de Nevers
“La pastoral de Vida y Salud es un programa creado desde Cáritas al interior de la Pastoral Social.
Al equipo que la formamos, nos toca escuchar el grito de los desfavorecidos, de los sin voz: la falta de horas para la atención a los enfermos, la falta de medicamentos y de médicos en las salas de urgencias, las largas listas de espera para intervenciones quirúrgicas, aquel hombre de la calle que debe salir del hospital porque ya no hay nada que hacer…
Ante tanta precariedad a nivel de la salud, sentimos impotencia pero no queremos caer en el desánimo. Ante esta situación, queremos tener una incidencia pública, alzar la voz frente a los medios de comunicación o en el Ministerio de Salud.
Nos hemos encontrado con muchas resistencias… junto a las encargadas arquidiocesanas insistimos ante el Vicario de la Pastoral Social, quien nos propuso escribir un artículo en la revista Mensaje y en el diario Encuentro y así dar a conocer la situación que viven los enfermos y adultos mayores en nuestros sectores marginales y hospitales.
Heredera del sueño de Juan Bautista Delaveyne, me siento movida para seguir insistiendo y animando a las personas del equipo porque él fue un hombre comprometido que deseaba poner en pie a los más desfavorecidos. Eso es lo que a él, le impulsaba y que ahora me mueve por dentro. Siento que no puedo caer en el desánimo y cada día me pregunto a quién y dónde puedo recurrir para que se escuchen esos gritos”.