Desde hace 20 años funciona en Curicó, específicamente en el sector de Los Niches, el Hogar María Olga Tuñón de Barriga, perteneciente a la Fundación Las Rosas, el cual recibe a adultos mayores en situación de vulnerabilidad para ofrecerles una mejor calidad de vida en sus últimos años.
Bajo la administración de tres religiosas Claretianas y una directiva laical, conformada por un equipo de 56 funcionarios, este hogar acompaña hasta el final de sus días a aquellos adultos mayores que son totalmente abandonados o que presentan dificultades cognitivas y sus familias no pueden brindarle la atención que realmente merecen. La hermana Nieves Gómez, Directora de esta institución, asevera que “este hogar se termina convirtiendo en una familia para ellos, ya que nos preocupamos de sus cosas, de acompañarlos, de estar siempre pendientes de sus necesidades y brindarles una estancia amena, preocupándonos de su acompañamiento espiritual también. Sabemos que la vejez no es fácil y es una época de la vida en que la soledad afecta mucho, nosotras como misioneras tratamos de brindarles esas palabras del Señor donde pueden encontrar un poco de paz y compañía”.
Actualmente el hogar recibe en sus dependencias un grupo total de 72 adultos mayores, en su capacidad máxima, conformado por 32 mujeres y 40 hombres, que a su vez son distribuidos dependiendo de su nivel de salud y estado cognitivo. En su mayoría cada adulto mayor es referido por hospitales, fiscalía, centros de salud, o algún vecino que es testigo de la situación de abandono, y en su minoría son llevados por sus propios familiares al no poder hacerse cargo. Sin embargo, cada uno de ellos cuenta con un apoderado, el cual participa una vez al mes en las reuniones formales donde se realiza un comité solidario para estar pendiente de las necesidades del abuelito, así lo indicó Carolina Flores, Directora Técnica Administrativa del hogar.
“La casa es a puertas abiertas, somos una gran familia. Contar con la ayuda de la comunidad y de los familiares de algunos abuelos es muy necesario. La idea con estas reuniones es hacerlas parte también de la casa, que puedan participar en el desarrollo de la estancia de los adultos mayores, haciéndolos parte de la casa. Por eso buscamos con los apoderados realizar también celebraciones como la Navidad, las fiestas patrias, bingos, cartas, entre otras cosas”, agregó Carolina.
“Como país no nos hacemos cargo de los adultos mayores”.
En todo Chile existen 28 hogares pertenecientes a la Fundación Las Rosas, y el Hogar María Olga Tuñón de Barriga ocupa el 4to puesto en complejidad a nivel nacional. Para ello cuentan con un equipo de profesionales muy dedicados, entre los que destacan enfermeras, Tens, cuidadoras, nutricionista, terapeuta ocupacional, kinesiólogo, podólogo, entre otros. En este punto Carolina Flores indica que “la idea es ir profesionalizando poco a poco los servicios y mejorar la calidad, todo para el resguardo de su condición de salud. Es un equipo que está 24/7 al pendiente de los adultos mayores”.
Agrega que para ella esta labor, “es una elección de vida, los abuelitos tienen una sola oportunidad, tienen un último momento de reconciliación consigo mismo, con sus historias, y de encontrarse con el Señor. Entonces saber eso es inspirador en el trabajo que hacemos; es satisfactorio, pero a la vez es agobiante porque vemos que como país no nos hacemos cargo de los adultos mayores como deberíamos, debería haber políticas públicas mucho más fuertes. Este trabajo es arduo respecto de cambiar esa historia, así sea con cosas pequeñas”.
Un proyecto lleno de amor
La lista de espera para ingresar en este hogar es larga, es una realidad que cada año se acrecienta, por esta razón desde hace algunos años se presentó un proyecto de ampliación y modernización de las instalaciones, con la idea de mejorar los servicios que ya se ofrecen y poder hospedar un total de 100 adultos mayores, así lo informa la hermana Nieves Gómez. Este proyecto ya se encuentra aprobado, con sus planos incluidos, solo esperan la aprobación de unos documentos, para iniciar las construcciones el año que viene. Además de la construcción de un parque terapéutico que también estará a disposición de la comunidad, si se logra conseguir los recursos necesarios.
Es un espacio que busca ser un hogar, y no un asilo para los adultos mayores que allí llegan, por eso mejorar en todos los aspectos es una de sus metas diarias. Así como gestionar los recursos a través de pensiones asistenciales solidarias, proyectos del SENAMA, amigos de la fundación o convenios con Fonasa, para brindarles una excelente calidad de vida, aunque muchas veces esto sea un poco cuesta arriba.