Dos religiosas de la congregación Esclavas del Sagrada Corazón de Jesús, insertas este último tiempo en la localidad de Iloca, dejan nuestra Iglesia diocesano después de varios años de servicio.
Una de ellas es la hermana Consuelo Sánchez Ruíz, Chelo para todos los que la han conocido y compartido con ella más de cerca. Una mujer que se ha destacado por su vida sencilla y siempre alegre. Silenciosa y humilde, una mujer feliz de ser Esclava de su Señor.
Chelito llegó a Chile en el año 1980 y en el año 1993 fue enviada a Talca, han sido 22 años en esta Diócesis, años de entrega y fidelidad al Señor. Ella ha partido a la comunidad religiosa de Santiago.
La otra Esclava del Sagrado Corazón que ha dejado la Diócesis es la hermana Antonia Salas Menares, quien también ha estado por varios años en nuestra Iglesia. Ella parte en los próximos días a la localidad de Tierra Amarilla, en la III Región de Atacama.
La hermana Antonia ha servido en nuestra querida Diócesis de Talca desde el año 1993 al 2000 y luego desde el 2005 al 2015. Fueron años en que estuvo al frente de la Casa de Ejercicios Regina Pacis trabajando para que todas las personas que pasaban por ahí se sintieran acogidas y esperadas por el Señor. Su servicio en la Casa de Ejercicios estuvo marcado por su modo cercano y sencillo, fue una puerta para que muchos pudieran encontrarse y tener una honda experiencia con la persona de Jesús.
Damos gracias a Dios por la hermana Chelo y la hermana Antonia, y le pedimos que las siga cuidando y bendiciendo en este nuevo envío de misión que Él mismo les ha encomendado y al que ellas han respondido con total generosidad.