En años anteriores estábamos acostumbrados a asistir cada Viernes Santo al famoso Vía Crucis que recorría el centro de la ciudad de Talca. Este año, por las circunstancias que vivimos, cada familia fue invitada a celebrar desde sus hogares.
A las 16:00 horas se inició la transmisión por redes sociales y radio, desde la Catedral de Talca de esta liturgia que recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Sin fieles presente, el Administrador Apostólico de nuestra diócesis, obispo Galo Fernández Villaseca, caminó por la nave central y luego se postró frente al altar para realizar su oración por todo el pueblo de Dios en estos tiempos tan complejos.
Una vez realizada las lecturas del día y el relato de la Pasión de Jesucristo, el obispo Fernández se dirigió a todos los fieles que se conectaban con las transmisiones por los distintos medios, invitándolos a celebrar este Viernes Santo, porque para nosotros la muerte de Jesús no es el fin, sino la expresión de un inmenso amor, un amor que nos ayuda a llenar de sentido tantas historias dolorosas que nos toca vivir.
Por otra parte, expresó su pena por celebrar sin fieles este día tan importante, debido a las circunstancias que vivimos: “Conmueve celebrar en esta iglesia catedral vacía, obligados a tener esta distancia y comunicarnos solo a través de la radio y de los medios, pero conmueve también el amor de quienes a pesar de eso, quieren celebrar esta fiesta sagrada. Quieren dejar que la experiencia de Jesucristo que murió por nosotros toque lo más profundo de nuestro corazón. Ciertamente conmueve porque sabemos la situación que nos toca vivir, el mundo entero de rodillas ante una epidemia”.
El compromiso por parte de cada uno de nosotros, fue otro punto importante de su mensaje, ya que si no ponemos de nuestra parte para evitar su propagación puede ser aun más lamentable.
Así mismo, indicó que “Jesús está en este momento en la vida de tantos hermanos que luchan por sobreponerse al flagelo de esta delicada enfermad, Jesús está en los funcionarios de salud, médicos, enfermeras y tantos otros que como Él arriesgan su vida tratando de sanar y salvar la vida de otros. Celebramos en Jesucristo el testimonio del amor de Dios por nosotros, que se regala para vencer, al odio, al pecado y la muerte”.
Por último, invitó a todos a sentir como Jesús nos quiere acompañar: “Jesús carga la cruz y nos quiere invitar a que lo reconozcamos y a que convirtamos nuestra vida, por eso celebramos, porque queremos que al contemplar a Jesús se encienda nuestro corazón, porque queremos que al vivir el camino de Jesús podamos convertir nuestra vida y trabajar con fervor para que el amor, la vida y la esperanza florezcan en nuestra tierra. Celebramos este Viernes Santo en la certeza de que esta no es la última palabra, esta es la palabra definitiva del pecado que ha sido superada por la palabra definitiva de Dios, que es amor, que se entrega y que vence a la muerte”.
Después de la homilía, se realizaron las oraciones universales por parte del padre Sergio Cerecera, párroco de la parroquia El Sagrario y el obispo Galo Fernández y posteriormente la cruz fue traída junto a dos cirios desde la entrada de la catedral hasta el altar para su adoración.
En cuanto al Vía Crucis, al no poder celebrarlo como en años anteriores se realizó de igual forma dentro del templo catedral, recorriendo nuestro pastor, junto al padre Sergio, un diácono y dos ministros, las 14 estaciones junto a la cruz, momento que fue muy seguido a través de las redes sociales.
Al concluir la celebración, los fieles fueron invitados a seguir celebrando desde sus hogares el triduo pascual, siguiendo también las transmisiones por nuestras redes sociales este Sábado Santo a las 19:00 horas y el Domingo de Resurrección a las 12:00 horas.