Al vernos este año viviendo una pandemia por el Covid-19 y entre tanta información que nos llegaba al respecto, uno de los puntos que más llamó la atención fue ver cómo el virus afecta a los adultos mayores.
Joseysmil Gutiérrez Peraza
El virus no distingue edad y eso lo sabemos, pero también sabemos que las personas mayores de 60 años son más propensas a contagiarse y más vulnerables una vez lo tienen. La coexistencia de este coronavirus con otras enfermedades que ya posea el adulto mayor dificulta su recuperación, de hecho, las tasas de sobrevivencia son muy bajas, por eso el cuidado debe ser más riguroso, buscando siempre conversar con ellos sobre la prevención y el auto cuidado y cómo estas son las mejores estrategias de protección ante este enemigo invisible.
Esto ha sido todo un desafío para las residencias y hogares de larga estadía de adultos mayores, ya que implica que los propios adultos mayores y su entorno socio familiar o de cuidados desarrollen las medidas previstas a nivel nacional por los servicios de salud.
Conociendo realidades en nuestra región
Uno de los hogares que ha tenido que adaptarse a todo un proceso nuevo para el cuidado de sus adultos mayores es el Hogar de las Hermanas del Buen Samaritano. Esta residencia para enfermos y adultos mayores en Molina, es un ejemplo de un gran despliegue de esfuerzos conjuntos para mantener a su población de 200 residentes alejados de este virus, donde la creación de un equipo Covid ha sido una de las claves para el cuidado y la protección de todos dentro del hogar, así lo indicó la hermana Rosario Alonso Niño, superiora de la comunidad y representante legal.
“Hicimos un equipo Covid como forma preventiva y eso ha facilitado mucho unirnos todos en un trabajo común sobre el autocuidado, y después para estudiar sobre asuntos técnicos que encontramos en Hospital Digital, que tenían presentaciones bien preparadas pedagógicamente y con ellas hemos hecho capacitaciones y seguimos haciendo con el personal (…) Desde que empezó todo esto hace ya casi 5 meses hemos sido muy cuidados, se prohibieron las visitas y entramos en cuarentena, la idea es cuidarlos lo más que se pueda”.
Así como se realizan capacitaciones, las medidas de higiene y seguridad se aplican al pie de la letra como lo indicó la Seremi de Salud, tanto a los adultos mayores como al personal, además que este proceso es fiscalizado en todos los hogares de este tipo por el Senama.
La superiora también aseveró que, así como ellos se preocupan de tomar todas estas medidas necesarias, muchas otras personas también lo hacen al hacerles llegar donaciones de alimentos directamente al hogar para evitar que se salga constantemente a comprar comida.
“Hay personas de muy buen corazón en esta tierra bendita, las empresas nos envían frutas, pesqueras del sur nos donaron pescados, entre otras. Esas donaciones que llegan de instituciones facilitan mucho y son muy buenas para cambiar el menú de los enfermos y adultos mayores. De verdad ha habido muchos gestos de solidaridad con ellos en este tiempo”.
El miedo viene con la pandemia
En el sector de Bramadero en San Clemente, se encuentra el Hogar Don Feña que lleva funcionando 13 años y actualmente también ha sido testigo de la solidaridad de empresas y en especial de la comunidad, en estos meses en que los 18 adultos mayores residentes (12 hombres y 6 mujeres) no pueden ni recibir visitas de sus familiares como medida de prevención.
Blanca Márquez y Margarita Hurtado, “las cuchitas” como las conocen en el sector, brindan su ayuda en el cuidado de los abuelitos en este hogar, en conjunto con otros 10 cuidadores, ellas aseveran que han sido meses complicados por el miedo a que alguno se contagie.
“Hemos pasado susto, miedo, pero también alegría, porque gracias a Dios y a la Virgen María no se ha infectado nadie, ningún abuelito y eso nos tiene felices (…) estamos impactadas también con la generosidad de la gente y de las instituciones porque nos han traído de todo tipo de cosas, comida, artículos de protección, de todo. Hemos estado bien consentidos aquí en el hogar por toda la gente que sabe que es compleja toda esta situación”.
“Los abuelitos se han portado fantásticos, ellos entienden la situación, aunque a algunos les haga falta ver a sus familias, pero alguien donó una Tablet al hogar y por allí los mantenemos comunicados con sus cercanos”, agregaron “las cuchitas”.
Al igual que el resto de los hogares, ellos cumplen con un protocolo para la higiene y el cuidado, mientras tratan de mantener todo el trabajo interno para ellos (sesiones de kinesiología, actividades recreativas, acompañamiento espiritual) y por supuesto entregarles la comunión todos los domingos. Esto con la intención de mantener un buen ambiente y cuidar su salud tanto física como espiritual a pesar de los cambios que se han vivido.