Desde la capilla del Instituto Santa Marta de Curicó, en una misa presidida por el Administrador Apostólico de la diócesis, el obispo Galo Fernández, se celebró este 29 de noviembre el primer domingo de Adviento.
La Eucaristía inició a las 12:00 horas con la bienvenida por parte de nuestro pastor a las pocas personas presentes y también a las que se conectaban por Facebook para seguir la transmisión desde sus casas. Luego se realizaron las lecturas del día y posteriormente con una oración, monseñor Galo Fernández invitó al padre Pablo Gajardo a encender la primera de las cuatro (4) velas que tiene la Corona de Adviento, en donde cada una de ellas representa un domingo.
Una vez leído el santo Evangelio del día, nuestro Administrador Apostólico indicó que el primer domingo de Adviento marca el inicio de un nuevo año litúrgico y por eso debemos preparar nuestro corazón, en especial en este año que nos ha marcado significativamente.
“Pasó el 2020, y ha sido un año duro en tantos sentidos, pero aquí estamos pasando un tiempo que ha sido difícil, pero mirando con esperanza que pronto se avecine, en lo que se refiere a la pandemia, una solución más definitiva, todavía tenemos que andar con mucha atención (…) Adviento marca un tiempo de esperanza, nos invita a mirar al Señor que viene, la vida humana, la historia transcurre entre la espera de la venida humilde de Jesús en la carne y la espera de la venida de Jesús glorioso como Rey, Señor y Salvador”.
Además, el obispo aseveró que hay que tener la mirada en ese Jesús que nace y ha nacido en el humilde pesebre de Belén: “Jesús sigue estando presente en la humildad, en lo sencillo, Jesús presente en los pobres, Jesús presente en la figura tan sencilla y humilde de las especies eucarísticas del pan y el vino, Jesús presente en medio de nuestra vida; y tanto el domingo pasado y este nos llaman a vivir despiertos, a no dejarnos aturdir por los excesos o las angustias y este domingo a estar vigilantes, que de algún modo implica vivir con la mirada aguda para poder descubrir como Dios está cercano a nosotros”.
El padre Galo también invitó en este primer domingo de Adviento a preguntarnos ¿cómo hemos vivido este año?, si ha sido un tiempo de transformación o solo un paréntesis en nuestras vidas, “la idea es tomar la mayor cantidad de aprendizajes que nos deja esta pandemia y ser mejores que antes”.
Para cerrar su homilía expresó “que el Adviento nos prepare a la esperanza, que Adviento ponga nuestro corazón como la arcilla en la mano del alfarero, que el Adviento nos prepare para recibir al niño Jesús que nace humilde, pobre en el pesebre de Belén, que quiere nacer en nuestro corazón y que quiere conquistar nuestro amor”.
La misa finalizó con la oración a la Virgen en este mes de María y con la bendición por parte de nuestro Administrador Apostólico.