La Vicaría de Pastoral Social hace una invitación este año, a vivir la Navidad a través de algunas acciones que nos permitan preparar el corazón para descubrir a Jesús que viene a nuestro encuentro en cada realidad.
Luego de un año muy complejo, lleno de muchas dificultades es necesario mirar qué ha pasado en nuestro interior y también mirar cómo podemos ayudar a ese hermano que tanto lo necesita, así como qué se ha hecho para ponernos al servicio de quien lo necesite.
En carta dirigida a toda la comunidad diocesana el padre Luis Alarcón Escárate, Vicario de Pastoral Social, expresa que “este año ha sido totalmente distinto a los que tradicionalmente hemos vivido en todos los ámbitos de nuestra vida. Hemos estado alejados físicamente, pero muy cercanos en tantos gestos solidarios al compartir la fe a través de diversas plataformas digitales que antes mirábamos con sospecha, hoy han sido nuestras aliadas en la evangelización: hemos compartido eucaristías, oración, reuniones, etc.
“Y presencialmente hemos podido compartir en Comedores Solidarios, entrega de canastas familiares, visitas a enfermos, atención a numerosos migrantes. Todas esas actividades nos han permitido preparar el corazón para descubrir a Jesús que viene a nuestro encuentro en cada realidad”, recalca el Vicario.
Dentro de las acciones para esta Navidad Compartida, la misiva señala en primer término la presencia del Altar Familiar: “De manera misionera podemos llegar a los más alejados para entregarles este mensaje de Navidad que consiste en una oración inspirada en la Carta Encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco”. Estos altares ya se están distribuyendo a las parroquias para ser compartidos con los agentes pastorales.
La Navidad Compartida como tal siempre contempla la entrega de canastas familiares, cenas, onces, entre otras acciones que deberán hacerse en esta ocasión respetando al máximo los cuidados sanitarios.
Y otras acciones para esta Navidad será hacer saludos a quienes trabajen durante Nochebuena y Navidad: bomberos, carabineros, trabajadores de la salud y de bencineras.
La esperanza se siente en esos pequeños detalles, que para el hermano pueden significar mucho sobre todo al término de este año que ha sido muy difícil para todos. Ese es el espíritu de la Navidad Compartida. Este Adviento Misionero y Navidad Compartida son ocasión para seguir anunciando la venida del Señor Jesús.
