En la editorial de la edición de mayo de la revista Comunicando, Mons. Galo Fernández Villaseca se refiere al proceso constituyente que vivirá Chile a partir de las elecciones del próximo fin de semana. “Para los discípulos de Cristo la Participación activa y responsable en la tarea social es un deber inexcusable que nos compromete a todos”, expresa nuestro obispo.
El proceso que se inicia con la elección de los constituyentes es de la mayor importancia. Tal vez, nunca en nuestra historia tanto se ha jugado en un proceso democrático. La constitución de un país define no solamente las normas relativas a las instituciones más importantes sino los fundamentos de la convivencia que nos permite reconocernos como comunidad. Es la madre de todas las leyes o, mejor dicho, son los cimientos sobre los que se construye la gran casa de todos que es la patria. Si ellos no están bien asentados todo el edificio está amenazado.
En esta hora tan delicada, la Iglesia aspira a contribuir con el bien de Chile con lo que es propio. No se presenta como una alternativa política ni aspira a imponer “su proyecto”. En rigor, en la misma Iglesia conviven diversas visiones y propuestas. La construcción de la ciudad terrena es parte fundamental de la vocación propia de los laicos, que conforman la inmensa mayoría del pueblo de Dios. De ahí que naturalmente puedan surgir respuestas distintas para resolver los problemas que aquejan a la Patria. Y tal vez sea esta la mejor contribución que podamos ofrecer: superar el clima beligerante y reconocer que desde distintas visiones es posible confluir hacia un proyecto compartido. Contribuir al diálogo constructivo.
La palabra de la Iglesia aspira a iluminar este proceso ofreciendo los grandes principios y valores que derivan de la enseñanza de Cristo y que resultan fundamentales en el proceso de configurar la convivencia entre todos. Se les ha llamado “Doctrina Social de la Iglesia” aunque no tienen la pretensión de ser un sistema acabado y definitivo para alcanzar la paz, la prosperidad y la justicia para todos y todas. Cada época y cada generación tiene ante sí el desafío de diseñar un nuevo camino que nos conduzca hacia esa aspiración que llevamos dentro.
En medio de tiempos tempestuosos y apasionados, en los que cuesta hacer presente la voz reposada que brota del evangelio, la Iglesia no puede dejar de cumplir esta misión. Presentamos en este número de la revista Comunicando una síntesis de este patrimonio de pensamiento social de la Iglesia configurado a partir del magisterio pontificio de los últimos tiempos. En ellos encontramos los elementos fundamentales para esta obra que nos convoca a todos. Tal vez esto último sea lo primero que debamos recordar: para los discípulos de Cristo la Participación activa y responsable en la tarea social es un deber inexcusable que nos compromete a todos. No se trata solo de reglamentos o leyes sino del bien común que se hace realidad cuando cuida de los más pequeños y vulnerables. El principio de la dignidad de cada persona humana sin exclusión alguna nos rige y nos compromete.
Dios les bendiga,
+ Galo Fernández Villaseca
Obispo Electo de Talca