Nuestra diócesis es la primera a nivel mundial en concluir el proceso de formación y hacer el envío de estos 33 agentes pastorales, cuya misión es hacer el nexo entre la parroquia y el Tribunal Eclesiástico acogiendo, acompañando y reintegrando a las personas a la vida eclesial ante situaciones de matrimonio irregular, según lo solicitado por el papa Francisco en la carta apostólica de motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus.
“Lo que mueve a esta pastoral es un acto de misericordia”. Así lo destacó el obispo Galo Fernández Villaseca, en la Eucaristía en que estos agentes pastorales recibieron un diploma y el decreto que los acredita para este servicio en sus parroquias. La Misa se celebró en la iglesia La Merced de Curicó el sábado 31 de julio.
En la ocasión el obispo de Talca afirmó que este es un servicio que está vinculado a historias de dolor y sufrimiento, “personas que han tenido quiebres matrimoniales y que le piden a la Iglesia poder evaluar con profundidad la validez de aquel vínculo que están solicitando se decrete como nulo. Esto siempre ha estado radicado en ambientes de tribunales, pero no es un simple papeleo. La iglesia no disuelve matrimonios, pero comprende las historias donde en la raíz hubo carencias fundamentales”.
“Lo nuevo es que el tribunal quiere volverse más pastoral y hemos querido formar laicos, hombres, mujeres, sacerdotes, para que comprendan mejor los procesos y puedan contribuir de distintas formas a aceptar este tribunal. Sabemos que hay historias con mucho dolor y que anhelan poder restablecer su vínculo con Dios y con la Iglesia”, indicó el padre Galo.
Esta pastoral no pretende empequeñecer la belleza y radicalidad del matrimonio, argumentó nuestro pastor: “Jesús ha dicho que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. Por eso esta pastoral está muy lejos de ser un esfuerzo humano por alterar la verdad profunda del matrimonio. Dios comprende que nuestra vida está llena de heridas y que son necesarios los momentos para restablecer la vida y dignidad de las personas”.
Proceso formativo
La formación de los Misioneros Procesales estuvo a cargo del Centro Diocesano de Formación Mitis Iudex, prolongándose por poco más de 12 meses vía online ante la imposibilidad de hacerlo presencialmente por la pandemia. Los instructores fueron Francisco Vera Larraín y Ana Luisa Cabezas, bajo la coordinación de Mons. Juan Luis Ysern, Vicario Judicial.
Este último, en carta leída durante la Eucaristía, felicitó a todos quienes asumían este compromiso: “Los Misioneros Procesales que hoy son enviados para salir a la periferia de quienes sufren en su situación de nulidad matrimonial y allí actuar como Testigos de la Misericordia del Señor. Al ejercer la Misericordia tratando de reflejar la grandeza del Corazón del Señor han de tener cuidado de no confundir esta misión con el ofrecimiento de un servicio a quienes sin ser nulo su matrimonio pretenden con infidelidad abandonar la convivencia matrimonial”.
“Al ser enviados como Misioneros, no quiere decir que ya terminó la formación. Es el comienzo de una etapa nueva que se ha de realizar junto con la práctica y, además, con toda la fuerza creativa del amor, especialmente ustedes que son los primeros y, por tanto, van abriendo camino y marcando pauta”, agregó Mons. Ysern.
Voz de Misioneros Procesales
Beatriz Abrigo, parroquia Cristo Resucitado Curicó: “Tuvimos mucho apoyo de nuestros instructores, Francisco y Anita, nos prepararon en especial con casos en específico, cómo responder, cómo ayudar a las parejas. Yo personalmente viví esto pues mi esposo fue casado previamente y se declaró nulo su primer matrimonio, uno quiere rehacer su vida en pareja y en ese momento nos costó encontrar la ayuda necesaria, entonces con estos Misioneros Procesales que habrá en las parroquias se espera acoger de mejor manera a las personas que buscan orientación”.
Diácono Pedro Jofré, parroquia de Pelarco: “Hubo que estudiar muy duro, trabajos extensos, hicimos esta formación con mi esposa. Con el pasar de los meses nos fuimos entusiasmando y tomando el valor de este servicio, en especial cuando nos referimos a la misericordia y el escuchar a las personas. Toda separación es dolorosa, las parejas sufren cuando deciden separarse, por eso se hace muy necesario el acompañamiento”.