Después de casi 1 año y medio, en la comunidad rural de Hualmapu se celebró la primera misa el pasado sábado 31 de julio, en donde además se bendijo el Sagrario y se hizo entrega como regalo de un copón para la sagrada hostia.
El padre Hernán Vergara Jara, párroco de Hualañé, fue el encargado de presidir esta celebración Eucarística, la cual contó con la presencia de varios fieles que asistieron a la capilla El Perpetuo Socorro para vivir el encuentro con el Señor.
Luego de las lecturas del día, el sacerdote comentó en su homilía que Juan El Bautista fue fiel hasta el final a la palabra del Señor, en referencia al Evangelio del día y como ejemplo de que en cada comunidad a pesar de la pandemia la palabra sigue viva.
“En este tiempo de la pandemia hay algo que es muy lindo que ha sucedido en nuestras comunidades cristianas, en cada una de nuestra capillas y de nuestros sectores no nos hemos podido reunir, pero fíjense lo que va haciendo la gente: Hay capillas que también a la orilla del camino la gente las abre el día que corresponde la misa, pasé el día del Carmen por una y tenían puesto globitos, para Semana Santa arreglaron como si se fuese a celebrar la misa de ramos; no dejaron nunca de hacer ese gesto, lo que se han cerrado son los templos pero la Iglesia nunca, porque la Iglesia somos todos nosotros”.
Así mismo, el padre Hernán Vergara aseveró que Dios nunca se olvida de nosotros y por eso nosotros no debemos olvidarlo a él tampoco, bajo ninguna circunstancia.
“Por eso esta presencia, este pedacito de pan hoy día aquí en la mesa de la comunidad, representa el esfuerzo, el trabajo de cada uno de ustedes, esta presencia del fruto de la vid en este cáliz representa los momentos de alegría, de gozo y eso es lo bonito”.
Concluyendo su homilía, el presbítero bendijo un copón de madera que fue entregado como regalo a la comunidad para colocar las hostias y recordó que “Jesús está aquí con nosotros” para que sigamos viviendo esa fe que no todo el mundo entiende.
Cuando se entregó la comunión, el padre procedió a bendecir el Sagrario y luego un miembro de la comunidad guardó el copón de madera con hostias dentro del tabernáculo.
Para finalizar la celebración Eucarística se entregó el sacramento de la unción de enfermos a aquellas personas que tuvieran alguna dolencia por enfermedad, seguidamente se informó que poco a poco se iban a ir retomando las misas en la comunidad y se realizó la bendición final.