La parroquia Sagrada Familia de Talca desde el domingo 29 de agosto ya tiene un nuevo ministro, el cual ayudará y servirá a la comunidad con diferentes servicios.
Junto a su esposa e hijos y amigos más cercanos, Carlos Monsalve, agente pastoral de esta parroquia desde hace casi 20 años fue enviado ministro en este día. La celebración eucarística inició a las 10:30 horas y estuvo presidida por nuestro obispo, el padre Galo Fernández Villaseca.
Después de las lecturas del día, nuestro pastor inició su homilía aseverando que “entre las cosas hermosas que tiene la Iglesia de Talca, ha sido la institución de estos ministros enviados los cuales quieren expresar la invitación de toda la comunidad a ser parte activa, comprometida en el anuncio del Evangelio, a superar de algún modo una caricatura de una Iglesia excesivamente centrada en el ministro ordenado, sacerdote o diácono, sino recordándonos que el primer sacramente que nos configura como miembros de la Iglesia es el bautismo”.
Así mismo, monseñor Fernández agregó que “este ministerio, junto a otros que el mismo Papa nos está invitando a desplegar para hacer un reconocimiento, el Papa nos ha invitado a reconocer el ministerio del catequista y declarar que el catequista es realmente un servidor, eso significa la palabra ministro. La Iglesia de Talca ha instituido este ministerio que le pone la palabra enviado para destacar esta dimensión misionera, esta dimensión de Iglesia en salida y que quiere procurar que todos los cristianos, laicas y laicos de algún modo sientan que están invitados a hacer presencia de Dios en medio del mundo, servidores del Evangelio”.
Testimonio de amor
El obispo Galo Fernández también agradeció tanto a Carlos como a su esposa Luz Erica Cuevas por la vida de testimonio de amor al Evangelio y a la comunidad.
“Gracias por esta disponibilidad que manifiestan hoy para poder asumir de un modo más fidedigno, claro, este servicio de ministro enviado (…) el ministerio está puesto también como un reconocimiento y una misión para que sea servidor y animador de la comunidad, el mejor ministro no es el que las hace todas, sino el que anima a que cada uno asuma su servicio en la Iglesia, y que hagamos de esta una Iglesia de comunión, de participación en la misión que juntos tenemos”.
Para concluir sus palabras, nuestro pastor hace una invitación a cuidarnos de quedarnos en la apariencia de los ritos, de los cargos, en el estatus que nos puede conferir cierta misión y no ser transparentes y profundamente hombres y mujeres de Dios.
La celebración se realizó con el aforo permitido, todas las normas sanitarias y la felicidad de la parroquia al poder tener un nuevo ministro enviado para el servicio a sus comunidades.