Este es el llamado que ha hecho la Vicaría Pastoral y el equipo que ha preparado el mes misionero de octubre. En este sentido se pensó en una acción concreta en el contexto que vivimos hoy a partir de la crisis sanitaria.
Ya se ha enviado el díptico a través del cual los agentes pastorales de las parroquias irán a casas que han perdido un familiar producto de la pandemia, compartirán con ellos y se les llevará un mensaje de esperanza en medio del dolor ante la muerte de un ser querido.
La hermana María Elena Navarro, quien forma parte del equipo diocesano del mes misionero, explicó que el principal motivo para esta acción es estar con familias, entendiendo que muchas de ellas no pudieron hacer los ritos correspondientes al despedir un fallecido.
“Como Iglesia es un deber fraternal acompañar a las familias, haciéndose presente en medio de ellas. Mostrar esta Iglesia cercana, misionera, misericordiosa, que está atenta a las realidades que viven las familias. Además, este tiempo se enmarca en el mes de la familia, por lo que esta acción misionera también responde a esta realidad dolorosa y de pena que han experimentado numerosas familias”.
Este gesto quiere ser primordialmente un gran momento de oración con las familias, agregó la hermana María Elena: “Tenemos que compartir la palabra de Dios, permitir que las personas hablen de su familiar perdido, darnos un tiempo de conversación y escucha para que la familia pueda expresar su dolor, haciendo memoria de la vida de nuestros seres queridos. Todo esto hace bien a los procesos de duelo”.
La idea primordial es que nuestros agentes pastorales de comunidades y parroquias vayan a visitar familias durante estos próximos días, que han perdido un ser querido o amigo. En esa visita pueden invitarlos a concurrir a las misas del domingo 31 de octubre llevando una flor, una foto del fallecido y una botellita con agua la que será bendecida. Y esa agua bendita pueden llevarla en las fiestas del 1 y 2 de noviembre a los cementerios para rociar la tumba del ser querido.
Hay que consignar que este mes misionero en nuestra diócesis ha seguido el lema propuesto por el papa Francisco para este año con la cita de los Hechos de los Apóstoles: “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”.