Este lunes 01 de noviembre se celebró una Misa en este camposanto, para rezar por los amigos y familiares que se encuentran en la presencia de Dios, situación que se replicó en la mayoría de los cementerios de nuestra diócesis.
La celebración Eucarística fue presidida por el padre Mauricio Jacques, párroco de la parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Molina, y a pesar de poderse realizar de forma presencial, también se transmitió por el Facebook de la parroquia y de la municipalidad de la comuna.
Como primer momento fueron nombrados todos los difuntos por los que se quería hacer oración en este día y pedir por su eterno descanso mientras algunos familiares iban dejando flores en sus sepulcros, luego se realizó la lectura de la Palabra y enseguida el sacerdote expresó en su homilía que todos somos hijos de Dios y se nos ha regalado vida eterna.
“El Señor es grande en su misericordia y nos ha llamado hijos de Dios, y somos hijos de Dios donde el Señor nos ha regalado esta vida y también nos ha regalado la vida eterna. Esa es nuestra fe, eso es lo que el mismo Jesús nos ha venido a decir, que después de esta vida hay una vida plena donde podemos gozar de la presencia del Señor”.
Así mismo, el padre Mauricio aseveró que sin duda nuestros familiares y amigos también están gozando de este regalo, compartiendo cara a cara con el autor de la vida.
“Que felicidad será pesar en ellos, sin duda la separación física de un ser querido nos produce tristeza en el alma, es una cosa humana (…) pero nuestra fe nos da la esperanza cierta de lo que dice Jesús, es verdad. Y que nos dice Jesús ‘felices los de corazón puro, porque verán a Dios’; es decir, Jesús nos da a conocer la realidad, la existencia del cielo prometido, este cielo donde nuestros familiares están gozando de su presencia”.
Dando gracias a Dios finalizó su homilía el párroco de Molina, porque el Hijo de Dios vino a este mundo a perdonar nuestras faltas, a regalarnos gratuitamente su misericordia y así poder gozar de su presencia.
Para la bendición final, el padre Mauricio Jacques invitó a los presentes a extender sus manos y ubicar con ellas dónde se encontraban los restos de sus familiares y amigos, para que la bendición de Dios también llegara a ellos.