En diversos lugares de nuestra diócesis se reunieron cientos de personas para dar gracias a Dios y a la Santísima Virgen, en un tiempo especial marcado por la pandemia y realidad que vivimos como país.
En la tarde del 7 de diciembre se realizó la celebración en el santuario del cerro La Virgen en Talca. A pesar de no haber procesión fueron numerosas las personas que subieron el cerro, ya como una tradición o una manda que habían hecho a la madre del Señor.
Para comenzar se recibió a la los fieles con motivaciones alusivas al proceso sinodal que estamos viviendo como Iglesia, junto al rezo del Rosario. Pasadas las 20:15 horas comenzó la Eucaristía presidida por el Obispo de Talca, el padre Galo Fernández Villaseca.
“Si hemos subido al cerro y acercarnos a la Inmaculada es que queremos estar cerca de la pureza de María y del amor de Dios. Nos distanciamos de lo que ocurre en nuestras casas y la ciudad, estando aquí queremos limpiarnos con su pureza y amor, para eso subimos. Esta fiesta tiene el contraste entre el realismo y la esperanza (…) con realismo podríamos dar muchos argumentos que nuestro futuro está complejo, pero el realismo de la misericordia nos invita a apegarnos a quien puede sanarnos: Jesús, el hijo de María”, afirmó nuestro pastor diocesano.
El realismo de la esperanza
“Nos reunimos teniendo presente a nuestra patria con sus heridas y sus sueños. Estamos viviendo un delicado tiempo, un país opuesto en dos visiones contrarias. Cómo mirar nuestro tiempo con lucidez y no dejarnos llevar por un realismo pesimista. Poner la acción que sana la historia también en nuestra historia, para hacernos nosotros parte de este camino que enseña a valorar lo rico y valioso de cada uno. Y hoy habría que decir lo valioso de visiones que pareciendo ser tan opuestas, sin embargo, buscan valores que son auténticos”, dijo el padre Galo.
Más adelante, el obispo manifestó que en María se refleja el proyecto de Dios sobre nosotros: “La Iglesia se ve retratada en María porque es la llena de gracia, la escogida de Dios. Porque no fue elegida en virtud de sus grandes méritos, no. Fue escogida desde antes, desde el primer instante, desde su concepción. Así queda de manifiesto que lo que sostiene nuestra esperanza es la confianza en Dios (…) Esta patria nuestra la contemplamos con el realismo de la esperanza, el realismo de quienes cuentan con Dios y ponen su propia vida para servir a la voluntad de Dios”.
En el momento del ofertorio un sacerdote, una religiosa y una laica presentaron una carta del proceso de escucha que como Iglesia estamos desarrollando. Dos niños presentaron la oración del Sínodo de los Obispos y tres jóvenes llevaron el pan y el vino.
Ya caída la noche culminó esta celebración mariana con la oración final del Mes de María y la bendición del obispo Galo Fernández.
Curicó y Corinto
En el día de la Inmaculada Concepción -8 de diciembre- fueron numerosos los fieles que llegaron el cerro Condell de Curicó para celebrar la Eucaristía a los pies de la imagen de la Virgen, a las 18:00 horas. La Misa fue presidida por el obispo Galo Fernández y concelebrada por el padre Rodrigo Arriagada, Vicario de Curicó, entre otros sacerdotes y diáconos.
Asimismo, en el santuario de la Purísima de Corinto se vivió esta fiesta que partió con la Misa desde las 08:30 horas, para dar paso a una peregrinación de la Virgen por distintos sectores de la comuna de Pencahue, instancia que fue acompañada por las personas y devotos que esperaron a la orilla del camino la visita de la Madre del Señor.