Recientemente se cumplieron 132 años de la partida al cielo del P. Fortunato Berríos Rojas, y la Asociación de Amigos lo celebró en ala parroquia San Luis Gonzaga con una alegre y sentida Santa Eucaristía, concelebrada por Mons. Galo Fernández, Obispo de la Diócesis, por el párroco padre Edwar Moreno y el diácono Óscar Leal.
Hoy nos detendremos en algunos homenajes que hace 132 años le rindieron sus contemporáneos, que tuvieron la dicha de compartir con él y conocerlo más de cerca, de modo que quizás nosotros podamos transportarnos a su época.
• “¿Quién no conoció a ese hombre alegre, magnánimo y excepcional, a don José Fortunato Berríos, viva encarnación de la virtud más pura y acrisolada? ¿Quién no recibió de él santo consuelo en sus pesares, cuántas veces no enjugó la lágrima deslizada por la descarnada mejilla del desvalido y harapiento anciano, de la viuda desconsolada y abatida o del ignorado huérfano que corre por el mundo tras de hospitalidad y amparo? No una, sino mil veces, y mil veces, puesto que este “modelo digno de ser imitado” se propuso, mientras hizo la penosa jornada de la vida: hacer de la caridad un culto y es por esto que fue de ella su mejor y más incansable apóstol”.
• “Para él era indiferente su propia alimentación y vestidura, con tal que la parte desvalida, los desheredados de la fortuna, comieran y vistieran, este era su placer, este el goce más puro de su alma”.
• “Es por esto que ha sido éste un acontecimiento que ha conmovido profundamente a esta sociedad, sin distinción de clases ni de personas: pobres y ricos, grandes y pequeños, todos han visto en esto un rudo golpe del destino”.
• “El odio, el rencor, la ira, ninguna de las bajas pasiones encontró jamás albergue en su pecho: alegre, inteligente, modesto y bondadoso, fue siempre apacible, afectuoso y tolerante”.
• “Existencia admirable y admirada, que solo se presentan de vez en cuando enviados por el Supremo Hacedor, para irradiar, para ser guía segura de la humanidad a través de la vida”.
• “Un duelo tan general era obligado, era justo y debía producirse. La vida que ha detenido para siempre su curso era una vida noble y buena hasta la excelencia y nadie era indiferente en presencia de su desaparición. El señor Berríos se había hecho acreedor por mil títulos a estas póstumas conmociones de todo un pueblo” (24 diciembre 1889, VOX POPULI).
Fuente: Grupo Amigos Padre Fortunato Berríos