A la edad de 73 años falleció el diácono permanente Teodoro García Piñones, quien estaba incardinado en nuestra diócesis desde el 2001 realizando servicio pastoral en la parroquia de San Juan de Dios de Teno.
Su deceso se produjo el domingo 6 de marzo siendo velado en la parroquia de Teno, mismo templo en que se efectuó su misa de despedida el lunes 7 de marzo, presidida por el obispo de Talca, padre Galo Fernández Villaseca, y concelebrada por los padres Sergio Cerecera Gajardo y Marcelo Díaz Villalobos, junto a diáconos de nuestra iglesia diocesana de Talca.
“En Teo se ha cumplido la palabra que hemos oído: Nada nos puede separar del amor de Dios. La vida de Teo y su esposa, Soledad, ha sido una vida de fe y servicio (…) me ha encantado ver el testimonio de su acompañamiento y formación de la Pastoral Juvenil parroquial, y lo otro de estar en las comunidades rurales, animándolas en el servicio hasta que le llegó la enfermedad. Cuando llegué como administrador apostólico admiré su forma de enfrentar una enfermedad tan compleja”, expresó el obispo diocesano.
“Ser diácono no se define por algunas tareas o funciones, se define por un seguimiento de Jesús servidor. Y de ahí brota la disposición de ir donde la Iglesia me llama. Gracias Señor, por Teo. Gracias también por Sole, por el amor que juntos nos mostraron y que juntos han recorrido”, acotó el padre Galo.
Algunos antecedentes
Don Teodoro nació en Santiago el 9 de enero de 1949. Estaba casado con la señora Soledad Gutiérrez y tenían dos hijos: Fredy Nicolás y Berta Verónica. Fue ordenado diácono permanente el 29 de diciembre de 1990 por el arzobispo Carlos Oviedo Cavada, quedando adscrito a la parroquia San Vicente de Paul de La Florida en Santiago.
Años después se trasladó a vivir a Curicó comenzando un estrecho vínculo con la comunidad parroquial de Teno pidiendo la incardinación en nuestra Diócesis de Talca, hecho que se concretó en mayo de 2001.
Durante todo este tiempo testimonió al Señor del evangelio, recorriendo las 49 comunidades que conforman la parroquia San Juan de Dios de Teno, en las que nunca se cansó de mostrar el rostro de Jesús a tantas personas y familias.