En la misma celebración efectuada al mediodía del domingo 20 de marzo y presidida por el obispo Galo Fernández, fue presentado el padre Jack Ginting quien asumió como vicario parroquial.
La Eucaristía comenzó con la lectura del decreto de nombramiento de párroco. “Con alegría y esperanza hoy recibimos a un nuevo pastor y a un nuevo vicario parroquial. Pienso que esta comunidad tiene un privilegio al estar acompañada por la orden de los Franciscanos Conventuales, hay cambios porque son personas distintas, pero están marcados por el mismo carisma de Francisco de Asís. Los recibimos con cariño y dando gracias por la disponibilidad de servir donde la Iglesia los necesita”, mencionó el padre Galo.
Pastores en clave sinodal
“Lo primero que esperamos de un pastor es que sea testimonio de un hombre que se ha puesto frente al absoluto de Dios” -indicó el obispo de Talca, “un hombre que ha conocido esa cercanía deslumbrante (…) de algún modo la disponibilidad a partir donde la Iglesia lo llama viene de esa reverencia radical ante alguien que es superior a nosotros, alguien que es Creador, que es Dios”.
Y añadió: “La tarea de un pastor y de un párroco es estar, por una parte, consumido por el encuentro de Dios, pero desde ahí impulsado a vivir desplegando el amor de Dios que se compromete con el sufrimiento de todos. Un pastor, como dice el Papa, que esté en salida, que comprenda a los pobres y a los que experimentan opresión. El oficio de gobernar al pueblo hoy lo descubrimos mucho más en clave sinodal, es decir con la participación de todos. El mejor párroco no es el que hace todo, sino el que ayuda a que todos asuman el lugar que les corresponda en el pueblo de Dios, para que esta Iglesia sea más servidora y comprometida con la vida de los más pequeños y pobres”.
Luego, el obispo invitó al padre Christian a besar el altar y le hizo entrega de las Sagradas Escrituras y del cáliz. Seguidamente, el religioso italiano tomó posesión de la parroquia, momento que fue coronado por un gran aplauso de toda la comunidad presente. A continuación, el nuevo párroco y el obispo firmaron el decreto respectivo.
Desde Italia e Indonesia a misionar a Chile
En sus primeras palabras ya como párroco de Jesús de Nazaret en Curicó, el padre Christian Borghesi agradeció a Dios lo hecho en su vida: “Nací hace 47 años en un pueblito de los Alpes en Italia; mis tías recuerdan que decía que quería ser misionero cuando grande, era un deseo cultivado gracias a mi familia. A los 10 años entré en el seminario de los franciscanos sin saber claro dónde me metía, porque quería cultivar ese deseo. Hace 14 años estoy en Chile, primero en Copiapó y después muchos años en Santiago. Ahora Dios quiera que hagamos un buen tramo de historia con todos ustedes”.
En tanto, el padre Jack Ginting contó que era de Indonesia y como casi todos los asiáticos era de pocas palabras: “Muchas gracias por la acogida, desde que llegué me siento bienvenido en esta comunidad. También me siento como en casa porque soy hijo de campesinos. Llevo siete años en Chile y espero que podamos colaborar todos juntos para construir una comunidad más fraterna y solidaria para todos”.