Luego de dos años nos volvimos a reencontrar de forma presencial en la Asamblea Diocesana, la cual se realizó en el Instituto Santa Marta de Curicó, el sábado 26 de marzo.
Poco a poco agentes pastorales de todas las zonas de la diócesis iban llegando y llenando el gimnasio de este centro educativo desde muy tempranas horas. Se podía sentir la emoción de aquellos que extrañaban este espacio, luego de una pausa obligada por la pandemia, y la alegría de aquellos que por primera vez asistían a esta asamblea que marca el inicio del año pastoral de manera significativa.
Como primer momento de la jornada, el padre Cristian Avendaño Becerra, Vicario de Pastoral, dio la bienvenida y el saludo inicial para todos los presentes.
“Sabemos que las redes nos han ayudado a compartir, a tener reuniones, pero no hay nada que cambie este momento, de poder encontrarnos, conversar y saludarnos (…) hoy día el objetivo es poder vivir distintos momentos propios de esta asamblea y también queremos contarles que durante todo este proceso de sinodalidad en que estamos, desde la Vicaría Pastoral hemos creado distintos equipos de trabajo que conoceremos y nos ayudarán a lo largo de esta jornada”.
Entre ellos el Equipo de Espiritualidad del Sínodo, quienes realizaron la oración inicial para reflexionar acerca de lo que significa este tiempo sinodal, donde se explicó y armó con cada pieza el logo del Sínodo de los obispos.
Así mismo, el diácono Guido Goossens ayudó a que todos los presentes entraran en un ambiente de oración para vivir la Asamblea Diocesana, con la reflexión sobre los peregrinos de Emaús. Luego, se presentó un video resumen de los hechos más importantes en nuestra Iglesia de Talca desde marzo de 2021 hasta febrero de 2022.
Caminar juntos cumpliendo la misión de Jesús
Seguidamente nuestro pastor, el obispo Galo Fernández, entregó su mensaje a la diócesis destacando la alegría de poder reunirnos y habló sobre lo que significa una Iglesia Sinodal.
“Pienso que es otra manera de decir pueblo peregrino, porque es un pueblo que va en movimiento, que no está estático, que vive procesos, que es pueblo y que quiere marcar con eso la común dignidad de todos sus miembros, la Iglesia si bien en ella hay roles, funciones, tareas, carismas distintos, todos tienen que aportar, y en eso la Iglesia está siempre en un proceso de lograr la forma en que todos caminemos juntos cumpliendo la misión de Jesús”.
“Hoy yo me siento más en ese ánimo, de la Iglesia que camina al reencuentro, a reunirse en la comunidad, que va alegre, caminando con esperanza. Por cierto, son etapas y procesos que tenemos que ir viviendo, y tal vez esto que hablamos de sínodo, en realidad nos exige mucho ser respetuoso de los procesos que vivimos para ir descubriendo los caminos”.
Así mismo, el obispo de Talca, habló sobre el discernimiento, la común dignidad y la importancia de la activa participación de todos los miembros de la Iglesia.
“Tenemos que contribuir para ese sínodo, en vista de ello hemos ido haciendo un proceso que está en nuestra diócesis, de escucharnos mucho, mutuamente, un proceso que también va a tener una etapa nacional, una asamblea eclesial donde distintas delegaciones de todas las diócesis del país nos podamos reunir, para ir avanzando en este caminar juntos, y poder aportar también desde nuestra realidad a las preguntas que la Iglesia universal junto al Papa se realizan”.
Por último, monseñor Fernández hizo una invitación a vivir al estilo de Jesús, que es una actitud de respeto, de atención a los dolores, a las necesidades, de escuchar el sufrimiento que ha habido en los adultos mayores, y también estar especialmente atentos a los hermanos y hermanas migrantes.
Proceso sinodal
Como signo visible del tiempo sinodal que estamos viviendo, nuestro pastor entregó el vademécum al padre Cristian Avendaño, lo que lo oficializó como el responsable del proceso sinodal en nuestra diócesis, momento que fue acogido por un fuerte aplauso de parte de los presentes.
Luego los presentes tuvieron unos minutos de receso, donde pudieron disfrutar del tradicional pan de huevo de la Asamblea Diocesana, y posteriormente el Equipo de Consenso del Sínodo, preparó una síntesis sobre las reflexiones que han surgido en nuestra iglesia diocesana durante este proceso de “caminar juntos” con la dinámica “Démosle otra vuelta”, a partir de esto se prepararon algunas preguntas, para que los agentes pastorales pudieran trabajar en grupo.
Una vez realizado este trabajo grupal que sin duda los presentes disfrutaron mucho, el padre José Ignacio Fernández y Verónica Rodríguez (equipo de consenso), compartieron las reflexiones que surgieron en la actividad.
Reconocimientos y bienvenidas
Otro de los momentos propios de la Asamblea Diocesana, es la entrega de la Cruz de la Diócesis, como reconocimiento al servicio destacado de algunos agentes pastorales. Este año, María Elena Basualdo, de la parroquia el Rosario de Curicó, Pedro Julián Jofré Pavez, diácono de Lipimávida y Romualdo Aburto Loyola, director del área de desarrollo sustentable de la Fundación Crate, fueron los agasajados.
De igual forma, se les dio la bienvenida a las religiosas y religiosos que este año se unen a la diócesis, primero se presentó un video con fotos de cada uno de ellos y posteriormente el obispo, les entregó unos obsequios a los que pudieron estar presentes en la Asamblea Diocesana.
Seguidamente, el padre Cristian Avendaño, entregó algunas informaciones importantes para el trabajo pastoral de este año, recordando que “el sínodo diocesano lo hacemos todos, no solamente queda en manos de una sola persona o de un equipo, todos debemos involucrarnos, así mismo debemos ser discípulos del Señor, primero escuchar y luego hablar; y recordar tres conceptos de la sinodalidad, estilo, estructura y eventos, para tenerlos presentes en cada actividad que realizamos”.
Como momento final, el Equipo de Espiritualidad del Sínodo realizó un especial llamado a unirnos en oración para pedir por el término de la guerra entre Rusia y Ucrania, y junto al obispo y la imagen de la Virgen María, se hizo la oración de consagración de estos dos países al Inmaculado Corazón de María, para que interceda ante su Hijo por la paz.
Voces de algunos coros de nuestra diócesis, quienes acompañaron toda la actividad, pusieron las notas finales para concluir esta vuelta a la presencialidad de la Asamblea Diocesana.