Talca, 20 de Agosto 2015
Queridos hermanos sacerdotes y comunidad diocesana:
Días atrás recibimos y compartimos la noticia de que el padre Juan López-Gasco Romero ha decidido permanecer definitivamente con su familia en España. Algunos problemas de salud que se detonaron en su viaje a Madrid le han confirmado esta decisión que él venía discerniendo desde hace algún tiempo. Nos ha costado asumirla pero la respetamos profundamente.
Con la partida del P. Juan prácticamente culmina una etapa muy rica y señera de nuestra historia como Iglesia Diocesana de Talca. Durante más de cinco décadas y, como fruto de aquella formidable corriente misionera que suscitó la Encíclica “Fidei Donum” de SS Pío XII, recibimos el aporte inestimable de un gran número de hermanos sacerdotes. En algún momento gracias a este impulso del Espíritu Santo, cerca de la mitad de nuestro clero provenía de otras Iglesias hermanas; de Toledo en particular.
Este es un momento propicio para agradecer al Señor este regalo que ha sido fuente de enormes bendiciones para nuestra Iglesia Diocesana. Cada uno de nosotros ha podido reconocer el paso de tantos hermanos sacerdotes que sembraron la fe con su testimonio y dejaron huellas en el alma de nuestras familias y comunidades. Mucha de la vida de misionera y compromiso con el Evangelio que recibimos y hoy acompañamos fue sembrada y cultivada por ellos. El Señor sabrá retribuirles toda su generosa entrega.
En el caso particular del P. Juan López-Gasco, quien ha estado compartiendo nuestra misión por más de cuarenta y cinco años, la gratitud que tenemos es enorme. Varias generaciones de sacerdotes fueron formados con su aporte como profesor en el Seminario San Pablo de Rauquén y ha sido por largos años nuestro Secretario Canciller, Vicario Judicial y párroco en varias parroquias.
Juan López ha sido entre nosotros un hermano fiel que nos ha dado ejemplo de entrega y amor austero al Señor y a la Iglesia. En mi caso personal debo agradecer su consejo, su sabia y leal compañía y su paciencia de casi veinte años de estrecha colaboración.
Tal como él nos ha pedido, ofrezcámosle nuestra oración por sus intenciones, por su salud y por la fecundidad y la paz en esta etapa que le concede vivir el Señor.
Pido a Jesús y a la Virgen María que acompañen al Padre Juan en este reencuentro con su tierra, su familia y con la Iglesia que lo formó y envió a la misión.
Les saludo con cariño y gratitud en el Señor,
+ HORACIO VALENZUELA ABARCA
Obispo de Talca