Este domingo 11 de septiembre el Santuario de Limávida recibió a decenas de peregrinos que se acercaron a celebrar a nuestra Madre, en las distintas misas que se realizaron en el transcurso del día.
La misa central se celebró en la explanada del Santuario a las 11:30 horas, la cual estuvo presidida por el obispo de la diócesis, el padre Galo Fernández Villaseca y concelebrada por el padre Hernán Vergara Jara, párroco de la parroquia de Hualañé y la Huerta del Mataquito, quien además estaba de cumpleaños.
Luego de las lecturas, nuestro pastor expresó en su homilía la alegría de poder encontrarnos a celebrar esta fiesta tan hermosa para la Mercedita.
“Dos años de pandemia que no pudimos celebrar, sin embargo, muchos fueron los que pudieron acudir al Santuario como peregrinos, durante varios días y que hermoso fue eso, la Mercedita entendió que sus hijos no podían venir y ella salió. Nosotros no podemos venir y ella fue a visitarnos. Pero hoy volvemos a encontrarnos para celebrar nuestra fe, para manifestar nuestro amor a Dios y a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de La Merced”.
Así mismo, monseñor Fernández se refirió al Evangelio del día y como esa alegría que sintió el padre al ver regresar a su hijo, es la misma alegría que nos une en esta celebración con nuestra Madre.
“Esa alegría es la que hoy nos reúne, del Dios que nos sale al encuentro, de nosotros que venimos como peregrinos. Es cierto, no pudimos peregrinar por causa de la pandemia, pero en cierto modo cada uno sabe cuáles son sus propios extravíos, cuándo a olvidado la importancia y la centralidad de Dios en la vida, y venimos peregrinando no solo con nuestras heridas, sino también de las personas que queremos, hijos, hijas, nietos, familia, que a veces los sentimos que están alejados de Dios y de su Palabra, hoy venimos por ellos también, y queremos reencontrarnos con el Señor, de la mano de María la Virgen”.
“María es reflejo de ese amor que sana, Nuestra Señora de La Merced en particular es reflejo de ese amor que libera de la esclavitud del pecado (…) hoy la celebramos esta fiesta con devoción, la celebramos queriendo que no sea solo hoy el día en que estemos de cara a Dios en los ojos de la virgen Santísima, sino que su mirada y su amor, nos acompañen en todas las circunstancias de nuestra vida, de nuestra vida familiar, y también de nuestra vida social, de esta patria querida que busca caminos”.
La celebración Eucarística culminó con el agradecimiento por parte del obispo a todas las personas que hacen posible esta hermosa fiesta, y la bendición final.