Este fin de semana del 10 y 11 de junio, se llevó a cabo el curso de “Formación de formadores para el cuidado y la esperanza”, en su primera etapa.
El punto de encuentro fue el colegio Monseñor Manuel Larraín de Talca, en donde ambos días participaron más de 40 agentes pastorales de Talca, Curicó y colegios católicos, para ser parte de este curso que busca dar a conocer los fundamentos, antecedentes, efectos, respuestas legales y eclesiales, y formas de prevención, del abuso sexual. Y así mismo, fortalecer el equipo diocesano de formadores acreditados.
Los encargados de impartir este curso fueron Pilar Ramírez y el padre Larry Yévenes SJ, integrantes del Consejo Nacional de Prevención de la Conferencia Episcopal de Chile
Para la ocasión, los agentes pastorales pudieron conocer las bases para dictar el Módulo 1 (Abuso sexual en la Iglesia universal y chilena. El camino hacia el cuidado y la esperanza), el módulo 2 (Elementos fundamentales para la comprensión del abuso sexual y su abordaje en la Iglesia, y el módulo 4 (Prevención del abuso sexual).
El módulo 3 (Abordaje del abuso sexual desde la justicia canónica – civil), se realizará vía Zoom con los mismos participantes de las primeras sesiones presenciales.
Formando más personas cada día
Durante la mañana del domingo, el obispo de nuestra diócesis, el padre Galo Fernández, estuvo presente acompañando a los agentes pastorales y agradeció su disposición para aprender y en un futuro formar a sus comunidades en un tema tan importante.
“Ha ido pasando algo bonito porque en la Iglesia partió la mirada sobre todo en los ministros que habían cometido abuso, pero que se vaya transformando también y lo estamos experimentando hoy día, en esto, formar a un agente social para que en todos los espacios podamos ayudar a sanar y a detener la práctica abusiva, que silencia y que tanto daño hace, muchas gracias a todos”.
Por otra parte, el padre Larry Yévenes expresó que “siempre es entusiasmante, alentador, ver personas que quieren conocer más del fenómeno del abuso, de la prevención, y sobre todo de prepararse para ser agentes que difunden la cultura del cuidado y la esperanza, y en ese sentido con Pilar nos vamos muy contentos, de lo que hemos vivido, de saber que hay un modo de reproducir la cultura del cuidado en parroquias, colegios y nos vamos plenamente satisfechos”.
Pilar Ramírez, también agradeció la gran participación: “Yo estoy muy contenta, fue una buena experiencia, tener 40 personas que estén comprometidas con el buen trato, comprometidas por hacer que las relaciones de la Iglesia sean más cuidadosas especialmente con los niños, niñas y jóvenes, es una muy buena noticia. Creo que hay mucha buena energía, me gustó ver gente de sectores rurales, urbanos, reconozco la labor que está haciendo aquí el consejo de prevención y animarlos, dentro de todo el dolor y la crisis que hemos tenido como Iglesia, siempre hay una luz de esperanza y una luz que es motor”.
El encuentro finalizó el domingo a las 13:00 horas, con un detalle que se les entregó a los dos facilitadores y con la foto grupal de todos los participantes, que están a la espera de realizar el módulo 3 a través de Zoom, para concluir esta primera etapa para ser formadores.