El párroco de Licantén expresa lo difícil de la experiencia vivida con la inundación de Licantén, cientos de casas de vecinos anegadas, incluyendo su propia casa y el templo parroquial.
A pesar de lo traumático de estos días el padre Ricardo Varas Jara agradece la ayuda, en especial los 1400 sacos de carbón que la Pastoral Social de la Diócesis de Talca ha hecho llegar a esta localidad.
¿Cómo fue el momento del desborde del río Mataquito?
“Todos salimos de madrugada arrancando, inseguros, toda la población no durmió nada. Vimos como se inundaba nuestro pueblo, se perdían nuestras cosas, el agua se metía en nuestras casas, en nuestra intimidad. Estuvimos contemplando el río meterse en Licantén como un velorio, para que la gente nos pueda entender. En silencio, con mucha tristeza, lágrimas, una mezcla de emociones muy profundas. Al retirarse el agua vimos el barro. El río Mataquito fue como un verdadero ser viviente que vino a destruir y nos dejó como estamos”.
¿Qué es lo que más necesitan?
“Este pueblo ha sido muy sufrido, yo llevo 11 años compartiendo con ellos, es gente luchadora. Requerimos más ayuda, vamos a necesitar ropa de cama, colchones, sábanas, calcetines, pañales desechables, leche para los niños. Quisiera agradecer el gesto de enviarnos carbón a toda la comunidad, en la comuna de Licantén somos 6 mil habitantes y hay 4 mil inundados”.
Teniendo presente el impacto del trauma, el sacerdote reconoce que los niños tienen pesadillas, “he escuchado a madres que me dicen mi hijo tiene pesadillas”.
¿Qué le ha dicho a la gente estos días?
Siempre le he dicho a la gente que soy un vecino más entre ustedes, un amigo de todos y un pastor que camina en medio de ellos. Por eso he estado embarrado, mojado, no he dormido, no sé qué día es hoy. Pero en medio de esta tragedia hay mucha generosidad, por ejemplo, de los pescadores. Yo les digo: ustedes son muy fregados pero muy generosos, ellos son vecinos nuestros en la comuna.
¿Qué es lo complicado a partir de ahora?
Mi temor es que en 15 días más vamos a quedar solos, con nuestras casas húmedas en la soledad y el frío, por eso quisiera invitarlos que nos ayuden a todos, y bendiciones por tanta generosidad.
(Entrevista realizada por Carolina Arriagada, periodista Fundación Crate).