El sábado 1 de julio, la Vicaría de Pastoral Social se dirigió a diferentes comunidades afectadas por la emergencia climática y entregó ayuda, la cual fue destinada a las familias que más lo necesitaban.
Desde muy temprano el padre Luis Alarcón, Vicario de Pastoral Social, junto a Ronald Piña, coordinador de la Pastoral Social y otros colaboradores partieron con dos camiones llenos de carbón, alimentos, ropa, entre otras cosas, que fueron recolectadas durante la semana.
El primero de los camiones llegó hasta Licantén, donde conversaron con el padre Ricardo Varas, y encomendó hacer llegar la ayuda también a otros sectores como: Villa Angosta, Calpún, Paraguay, Docamávida y La Huerta. Y el segundo camión fue hasta la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Curepto.
De la comunidad de Paraguay, Jacqueline Aliaga, encargada de la capilla San Luis del sector, indicó que desde las 10:00am llegó el equipo de la Vicaría de Pastoral Social, con mucha ayuda, colaboración que agradece ella y las familias que se encuentran damnificadas.
“Días antes recibimos 70 sacos de carbón, y ellos llegaron ese día sábado y nos trajeron útiles de aseo, mercadería, cloro y muchas cosas necesarias para las familias que tenemos aquí, además estuvimos compartiendo con las familias que tenemos albergadas en el colegio José Luis Richa”.
“Las cosas se juntan con otros recursos que hemos ido recibiendo, son 21 familias que perdieron sus casas, entonces vamos juntando lo que va llegando y vamos distribuyendo equitativamente, y repartimos a las personas”.
Sobre las familias, Jacqueline Aliaga comenta que están muy agradecidos y se sienten muy apoyados, aunque al principio todo se centraba más en Licantén, agradecen a Dios que haya llegado tanta ayuda.
“Es un sector de mucho adulto mayor, hay familias de matrimonios jóvenes que aún tienen la fuerza para el trabajo, pero la mayoría no, entonces ahora se necesita mucho apoyo con cosas para el hogar, ropa de cama, loza, colchones, entre otras cosas”.
La encargada de la capilla San Luis de Paraguay, asevera que el apoyo emocional y espiritual también ha sido parte importante de este proceso, y espera que la comunidad siga recibiendo personas de buen corazón que quieran colaborar en las semanas venideras.