En la localidad de Pelarco se vivió una hermosa celebración este domingo 16 de julio, en el día de Nuestra Señora del Carmen, fiesta que reunió a cientos de pelarquinos y fieles de sus alrededores.
Por casi dos horas se desarrolló la procesión con imagen de la Virgen del Carmen, la que fue llevada por una carreta tirada por una yunta de bueyes. Numerosas personas se unieron a este momento de oración, junto a comparsas con bailes en homenaje a Carmelita y más de 400 huasos a caballo.
Pasado el mediodía se celebró la Misa en la plaza del pueblo, presidida por el obispo de Talca, el padre Galo Fernández. En la homilía el pastor indicó que “la Madre del Carmelo es también la Madre de Chile, la dejaron para nosotros quienes nos trajeron el don de la fe y en estas tierras de Pelarco han cultivado una relación tan hermosa, profunda, familiar, fecunda. Y lo queremos celebrar cada 16 de julio con devoción; es una palabra de esperanza siempre en circunstancias apremiantes”.
“Pero más que dificultades del tiempo o del clima, tenemos dificultades para construir una relación fraterna de hermanos en la patria, una patria que busca crecer en equidad, dignidad y respeto para todos sus habitantes. Imploramos ese regalo de la madre del cielo”, enfatizó el obispo Fernández.
Nuestro pastor diocesano agregó que todo cambio debe partir de un encuentro profundo con Dios: “Fe en Dios Padre creador es la fuente primera para construir una relación profunda y de hermanos. Nos alegra ver esta devoción de tantos que está arraigada en el campo, ver huasos a caballo que llevan a sus hijos mostrándoles aquello que nunca deben perder de vista: la fe en Dios, en su Hijo Jesús y en su madre que acompaña”.
Al culminar la Eucaristía el alcalde de Pelarco, Bernardo Vásquez, hizo entrega de unos obsequios a Mons. Galo Fernández y al párroco, padre Patricio Espinoza.
Luego la imagen de la Virgen del Carmen fue trasladada hasta la gruta y se hizo la imposición de los escapularios.