Este 29 de noviembre nuestro pastor, Mons. Horacio Valenzuela Abarca, encabezó la celebración eucarística al comenzar el tiempo de Adviento, oportunidad en que entregó la bendición a las embarazadas presentes. La Misa comenzó con el encendido de la primera vela de la Corona de Adviento.
En la homilía el obispo de Talca invitó a los presentes a estar prevenidos y a rezar fuertemente: “Es el plan que Cristo nos propone para el resto de nuestras vidas, yo diría para el resto de la historia. La oración es relación y diálogo con Dios, es disponer el corazón atento a lo que él me quiere decir. Lo importante es que no nos cansemos de rezar porque si perdemos el contacto con Dios, él no tiene la oportunidad de indicarnos por dónde va la vida. El Adviento es un tiempo fundamentalmente de oración para darle la posibilidad a Cristo para que se adueñe de mi vida”.
Más adelante expresó que “la esperanza es una virtud teologal, la oración alimenta la esperanza. Y necesitamos esperanza para vivir. Oración y esperanza son como las dos notas del Adviento. La esperanza es una virtud que me hace vivir la vida de otra manera. La esperanza es la espera de lo que nos viene después de esta vida. Cuando tenemos viva la esperanza, tenemos claridad de lo que nos espera luego de esta vida, así esta vida se hace distinta”.
Al concluir la celebración Mons. Horacio Valenzuela bendijo a las futuras mamás que se dieron cita en esta Misa, como signo de alegría y esperanza ante el nuevo hijo o hija que pronto llegará a iluminar sus vidas.
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