Monseñor Horacio Valenzuela golpeó tres veces la puerta santa y esta fue abierta, inaugurando de este modo el Año Santo de la Misericordia en la mañana del domingo 13 de diciembre en la iglesia catedral de Talca.
Tras el obispo pasaron por la puerta santa todos los fieles, que en gran concurrencia se hicieron presentes en la celebración de inicio del Año de la Misericordia. Ya una vez en el templo el obispo de Talca bendijo a las personas asistentes a la Misa.
En la homilía el pastor recordó que se cumplían 50 años de la culminación del Concilio Vaticano: “Esto de gran importancia para la vida de renovación de la Iglesia y de la humanidad, renovarnos en nuestra identidad y de acuerdo a lo que vamos viviendo. Eso pasó el 8 de diciembre de 1965, el Concilio demostró una vez más que la Iglesia está habitada por el Espíritu”.
“El Concilio nos dijo que la Iglesia debe estar atenta a lo que va pasando en la historia, porque allí hay una voz de Dios (…) lo que comenzamos hoy no es un Concilio ni un Sínodo, iniciamos un año santo que el Papa puede convocar para que en estos meses se abran con gran amplitud las puertas del amor de Dios, no porque Dios no pueda amar más, es porque nosotros podremos recibir más el amor de Dios. Es disponer nuestro corazón para recibir más amor de Dios. Ojalá que al finalizar este año santo seamos personas más misericordiosas”, aseveró monseñor Valenzuela.
“En Chile necesitamos mucha misericordia, vivimos en un país muy violento, en una de cada tres casas hay violencia intrafamiliar. Tal vez hemos dejado de rezar y nos llenamos de tecnología, la que congela el alma y me hace ser una persona aislada; yo elijo lo que quiero, si esto no me gusta lo elimino. La ausencia de Dios nos ha hecho una sociedad en la que reina el pecado de la indiferencia. Necesitamos la misericordia de Dios porque si no la experimentamos no podremos practicarla con los demás. Es un don que se recibe de Dios con la humildad, en la sacramento de la confesión, en la lectura de la Palabra. Nuestra Iglesia que es madre nos regala todo un año para alejar el corazón de todo aquello que no sea amor”, dijo el obispo.
Al concluir la Eucaristía se hizo la invitación a peregrinar a este templo jubilar para pasar por la puerta santa, siendo estos algunos requisitos para obtener la indulgencia plenaria en este Año Jubilar de la Misericordia.
Hay que tener presente que el otro templo jubilar en nuestra Diócesis es la iglesia La Matriz de Curicó, lugar en que también fue abierta la puerta santa el 13 de diciembre. Además, habrá una puerta jubilar misionera que recorrerá la Diócesis en las diversas celebraciones durante el resto del año.
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