Estos encuentros se desarrollan hasta el 8 de enero, contando con la participación de personas provenientes de diferentes parroquias de la Diócesis.
En Curicó y Talca se llevaron a cabo talleres para catequistas con el objetivo de implementar la nueva propuesta de contenidos y metodología para la Catequesis Familiar. Todo esto los ayudará a enriquecer, conocer y utilizar bien la nueva propuesta con la meta de prepararlos para responder a las exigencias y desafíos que los nuevos tiempos plantean.
Los lugares escogidos para desarrollar dicha actividad, que se hizo entre el 4 y 8 de enero, fueron los colegios Politécnico San José, de Curicó y Monseñor Manuel Larraín, en Talca. Hasta ahí llegaron catequistas pertenecientes a distintas zonas pastorales a fin de aumentar su conocimiento, todo esto bajo el lema: “Impulsar y comunicar el amor de Dios al mundo”.
“Esto es para aprender más y así explicarle mejor a los niños. Hace cinco años que soy catequista. Me gusta trabajar con los niños, primero comencé con los ‘Amiguitos de Jesús’ y ahora soy ACN”, dijo Raquel Gajardo de la parroquia de Fátima.
La hermana Eliana Gajardo, de la congregación Hermanas de Betania, también viene de la Parroquia de Fátima y es catequista. Para ella estos talleres son importantes, ya que es una forma de adquirir herramientas para utilizarlas con los niños.
“Es una forma de compartir con personas de otras parroquias y es un crecimiento espiritual. Es importante formarse (…) la catequesis es una forma de ir formándose con los niños (…) la esperanza es que el día de mañana ellos sientan este llamado de servir a la Iglesia, entonces es bonito poder entregar lo que uno recibe del Señor a los demás”, agregó.
Tocando el corazón
En tanto, Marco Vega, del Colegio Integrado de Talca, está recién iniciándose en esta formación. Quiere empaparse de cómo se lleva a cabo el proceso de conversión para adoptar una nueva forma de vivir en Cristo.
“Con un fundamento más cercano a lo que la Diócesis quiere de los papás y la comunidad en general (…) soy delegado pastoral de los cursos de mis hijos hace tres años (…) hay un tema de convencimiento previo de parte mía, lo que me ha motivado a tratar de ayudar a algunas personas a comprender que este es un tema de largo aliento y que hay que trabajar de a poco tocando el corazón”, sostuvo.
El hermano Gerardo Van Vugt, de la congregación de los Hermanos de la Inmaculada Concepción, fue uno de los encargados de realizar los talleres, su tema específico fue el acompañamiento espiritual.
“Si el catequista es realmente una persona que vive en su interior el acercamiento a Jesús, con una profunda formación del Evangelio yo creo que es capaz de cambiar el mundo, si no es puro juego nada más, entretenimiento con los niños (…) yo siempre digo que es la preparación para la última comunión, no quiero ser negativo pero es un poco lo que estamos viviendo”, concluyó.
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