Un grupo de estudiantes y docentes del colegio Nuestra Señora de Andacollo de Santiago llegó hasta dicha localidad, ubicada en la comuna de Pencahue, para desarrollar misiones.
En total eran 45 personas, las cuales entre el 2 y el 12 de enero se concentraron en realizar diferentes acciones con los habitantes del sector, entre juegos, dinámicas y catequesis, además de compartir la Palabra de Dios, siendo el centro de operaciones la Escuela Básica de Corinto.
El encargado de la pastoral de enseñanza media del establecimiento educacional capitalino, Álvaro Briceño, manifestó que las misiones en Corinto fueron una experiencia gratificante e intensa.
“El encuentro con la gente aquí ha sido maravilloso. Ha sido un encuentro con Dios, con otra persona que te enseña mucho, que te cambia la forma de ver el mundo. Estos chiquillos son de Santiago, que es una ciudad de alguna forma tortuosa, difícil, con mucho movimiento y eso significa llegar acá, un lugar donde todo es tranquilo y eso les cambia la mirada”, comentó.
Cariño y convivencia
En tanto, Felipe Segovia, uno de los jóvenes participantes de las misiones se hizo parte de esta aventura como una forma de vivir la fe desde una perspectiva diferente, más cercana a la gente.
“Se aprende mucho y se convive muy bien (…) fui a misionar por las casas entregando información, hice amigos y nos recibieron muy bien. Esta experiencia me vuelve una persona más humilde y con más sentido de empatía”, explicó.
Misma experiencia que vivió Montserrat Páez, también alumna del colegio Nuestra Señora de Andacollo. Ella es muy clara al manifestar que se motivó a participar basándose en lo vivido el año pasado, cuando fue a misionar al sector de Paredones, en la región del Libertador Bernardo O`Higgins.
“El cariño de la gente es súper rico, especialmente la gratitud que te dan. Es todo muy bacán. Me di cuenta de que todo el cariño que la gente tiene guardado se lo dan a los misioneros”, comentó.
Álvaro Briceño agregó que todos los jóvenes participantes sintieron que hubo una transformación en sus vidas y destacó que sólo hay que agradecer a la comunidad de Corinto.