La idea es formar a acompañantes espirituales tomando como base la misión que se tiene dentro de la Iglesia.
El sábado 5 de marzo, en dependencias del Seminario San Pablo de Rauquén, se dio inicio al Diplomado para Acompañantes Espirituales y Guías de Ejercicios, desarrollado por el Centro de Espiritualidad Ignaciano (CEI).
La directora del Departamento de Formación de la Diócesis de Talca, María Verónica Figueroa explicó que esta iniciativa nace como una inquietud que se afianzó en el tiempo, tomando como base la misión que se tiene dentro de la Iglesia.
“Hemos trabajado con mucho cariño para llegar a este día así que estamos muy contentos. Los recibimos con ese cariño y esa esperanza de que este diplomado nos va servir mucho, en la calidad, la profundidad, la solidez de nuestro trabajo pastoral”, comentó Figueroa.
Experiencia de Dios
Esta es una instancia de formación de acompañantes y guías de ejercicios espirituales en la vida cotidiana, todo esto con el objetivo de formar laicos a través de los ejercicios ignacianos para, así, practicar el acompañamiento espiritual. Además, se busca que aquellos que se integren a estos ejercicios puedan profundizar en su vida de fe, especialmente en la oración diaria, desde su cotidianeidad.
“Yo creo que este es un paso cualitativo muy importante para nuestra Iglesia Diocesana”, continuó la directora del Departamento de Formación de la Diócesis de Talca.
El director del CEI, padre Juan Pablo Cárcamo, destacó el estar avalados por una institución acreditada por el Estado, como es la OTEC Fabro. Otra cosa en la que hizo hincapié es que esta es una experiencia en donde quienes participen están llamados a seguir una vocación profunda.
“El sueño de este diplomado no es para que ustedes se queden como alumnos, sino para que ustedes pasen a ser acompañantes (…) que muchas personas puedan acompañar a otros en su experiencia de Dios”, comentó.
Sobre el diplomado
En tanto el Obispo de la Diócesis de Talca, Monseñor Horacio Valenzuela agradeció la realización de este diplomado e hizo una analogía.
“Necesitamos claridad interior, saber para dónde, saber cómo, saber con quién. Así que este diplomado es un regalo de Dios para eso, para que la presencia de Dios caminante, como en Emaús, se prolongue efectivamente entre nosotros”, explicó el Pastor.
Una vez terminado el curso se les entregará a los participantes una acreditación internacional de la Asociación de Centros Ignacianos de Espiritualidad en América Latina y El Caribe (Clacies) de la Compañía de Jesús.
Se concederá a su vez el grado de diplomado, otorgado por la OTEC Fabro, certificada por el Estado de Chile como un organismo de capacitación. No se requieren estudios universitarios.
Las sesiones de trabajo serán el primer sábado de cada mes, prolongándose hasta el 10 de diciembre.