Gran cantidad de fieles, sacerdotes y diáconos, provenientes de diferentes sectores de la Diócesis de Talca, llegaron hasta el templo catedral de Talca para ser parte de la Misa Crismal, presidida por nuestro pastor, Monseñor Horacio Valenzuela, realizada el miércoles pasado.
Esta eucaristía tuvo como punto central la renovación de los votos sacerdotales de los presbíteros presentes, además de la bendición del Santo Crisma y los Santos Óleos, los cuales son utilizados los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, además de la unción de los enfermos.
El Vicario de Curicó Ciudad y Curicó Rural, padre Cristian Avendaño destacó el valor de la Misa Crismal para los sacerdotes.
“La Misa Crismal es un momento donde uno, como sacerdote, renueva ante su Obispo el compromiso de poder seguir trabajando junto a él, junto al Pueblo de Dios que se les ha confiado en las parroquias. Realizarlo con los otros sacerdotes también es una experiencia en donde uno va consolidando cada año más esta promesa”, sostuvo.
Expresó además que en esta eucaristía se experimenta el cariño de la gente durante todo el año, sentimiento que se hace aún más patente en una instancia como esta.
Amistad y confianza
Durante la celebración, el Obispo de nuestra Diócesis aseguró que la presencia de Jesús, instaurada en el Santo Crisma, hace brillar la vida, la sociedad y nuestros vínculos.
Además expresó al Señor su gratitud, pues sabiendo y conociendo nuestras limitaciones ha querido confiarnos el Evangelio y el Anuncio del Reino.
“Queridos hermanos, resulta casi emocionante pensar que desde el bautismo hasta este día, nunca el Señor se ha cansado de nosotros y nos ha mantenido intacta su amistad y su confianza. Así es el Señor, no varía la confianza y el amor que nos tiene”, dijo.
Nuestro Pastor destacó la labor de los sacerdotes y diáconos de la Iglesia Diocesana, dio gracias por sus vidas ofrecidas para hacer presente al Señor, entrega que se comprende bien bajo la luz de la misericordia de Cristo.