Autoridades regionales, comunales, dirigentes vecinales, estudiantes y gente en general se hicieron parte del Te Deum que se celebró en el templo catedral de Talca, con motivo del aniversario 274 de la ciudad, durante la mañana del jueves 12 de mayo.
Esta ceremonia fue presidida por el obispo de Talca, Mons. Horacio Valenzuela Abarca, quien en su homilía hizo referencia a las personas que fueron parte de su historia, contribuyendo a su desarrollo histórico, económico y social.
Nuestro Pastor expresó que Talca es como un canal por el cual han pasado muchas vidas que enriquecieron sus orillas, razón por la cual agradeció profundamente al Señor señalando que la celebración del aniversario de la capital de la Región del Maule nunca puede ser un momento neutro ni negativo, pues eso significa traicionar la memoria.
“Ser neutros o negativos es traicionar la memoria. No agradecer sería olvidar tantos esfuerzos honestos que han hecho aquí tantos hombres y mujeres diversos, de distintas condiciones sociales, de distintos colores políticos, ideológicos que han trabajado con honestidad para darnos lo que agradecemos”, sostuvo.
El recuerdo de don Manuel Larraín
El obispo señaló que no hay futuro sin un pasado que se ame, ni se agradezca pues la gratitud hace más lúcida la mente para mirar con realismo y reconocer las propias fallas y todo aquello que ha retardado el bien, pero que no lo puede impedir.
De esta manera dijo que en aquella liturgia se rezaba para que aquellos que tienen el poder sean aliados de un Dios, que es Padre bueno y que promueve el bien común, especialmente de aquellos que están más desvalidos.
Monseñor Horacio Valenzuela hizo también un recuerdo a la figura de don Manuel Larraín, citando algunas palabras de quien fuera obispo de Talca dijo en 1942, cuando la ciudad cumplió 200 años.
“Es el día en que los cirios nos traen canciones del tiempo y oraciones de las madres que acunaron las generaciones. Es el instante en que el recuerdo se convierte en plegaria y en el cual decirle a esta amada ciudad todo lo que para ella anhelamos, para decírselo no encontramos un medio más alto que asociarla al nombre de Dios, tres veces santo”, citó.
Finalizó diciendo que Cristo Resucitado le grita a la ciudad que sólo el bien tiene futuro, que los triunfos de la mentira, la injusticia y la violencia son momentáneos, que siempre el amor y el servicio, en especial a los pobres y sencillos, hace futuro.