La celebración será este domingo 29 de mayo, a contar de las 16:00 horas, en la iglesia catedral de Talca.
200 años desde su fundación cumple la Congregación de Hermanas Marianistas este 25 de mayo. En la Diócesis de Talca, las hermanas tienen presencia en la parroquia Los Doce Apóstoles, en donde acompañan a la comunidad en materia pastoral, siempre llevando consigo el espíritu misionero que las ha caracterizado desde sus inicios.
La hermana Carmen Atucha es de nacionalidad española y lleva 19 años en Talca, de los 30 que está en Chile. Ella comenta con alegría todas las actividades que realizan en la parroquia y lo agradecidas que están de ser parte de aquella gran familia eclesial.
“Colaboramos todas en la parroquia Los Doce Apóstoles acompañando comunidades, catequesis, jóvenes, solidaridad (…) Entonces es un profundo agradecimiento al Señor por toda esta posibilidad, por todo este gran regalo que Él nos ha hecho a través de mucha gente, hermanos y hermanas”, señaló.
Celebración
Esta es una obra que, a través de los años, sigue dando frutos a nivel del mundo en diferentes ámbitos y realidades.
La celebración de estos 200 años en la Diócesis de Talca será realizada el domingo 29 de mayo a las 16:00 horas con una Eucaristía en el templo catedral de Talca, la cual presidirá nuestro Pastor, Mons. Horacio Valenzuela Abarca. Esto comentó la superiora de la comunidad de Talca, hermana Carolina Reveco.
“Si Dios quiere nos van a acompañar nuestros sacerdotes, los amigos, los que conocemos porque es importante celebrarlo como Iglesia. La vida religiosa es un regalo a la Iglesia. Nuestra fiesta es el 25 de mayo, en esa fecha hace 200 años se fundó la congregación”, sostuvo.
Historia
En tanto, la hermana Marcela Altamirano señala que para la congregación es muy significativo este aniversario y rememora un poco la historia, que comienza en 1816 al sur de Francia.
“Nacimos como segunda rama de la Familia Marianista, porque ya se habían fundado antes las comunidades laicas marianistas. El fundador, el padre Guillermo José Chaminade, y la fundadora, Adela de Batz de Trenquelleon, acompañaban a estas comunidades laicas y vieron que era necesario lo que ellos llamaron: ‘El hombre o la mujer que no muere’, es decir dentro de estos laicos, religiosos y religiosas que estuvieran dispuestos a consagrar su vida a Dios”, explicó.
La religiosa agregó que era fundamental la existencia de los religiosos y religiosas para acompañar a los laicos en estas comunidades y transmitirles la espiritualidad y el carisma mariano.