Con la tradicional procesión de Corpus Christi finalizó la Eucaristía que el pasado domingo 29 de mayo se desarrolló en el templo catedral de Talca, con motivo de celebrar dicha festividad religiosa.
Antes de esto, muchos feligreses comenzaron a llegar desde muy temprano al templo para participar de la misa que fue presidida por el obispo de Talca, Mons. Horacio Valenzuela Abarca.
Durante su homilía, nuestro pastor señaló que aquel era el día en que quizás todos podrían disfrutar de la mayor alegría que se puede tener, como por ejemplo encontrar algo bueno que podemos necesitar o estar con quienes queremos.
“Hoy día celebramos la mayor alegría a la que podemos aspirar, porque hemos encontrado a Cristo y porque podemos permanecer con la persona que más nos ama, que más nos conoce, que más nos comprende, que más paciencia nos tiene. Se juntan en Cristo Jesús las dos causas de alegría normales, cuando encontramos algo grande y cuando estamos con los que amamos”, dijo.
¿Cuánto amamos la Eucaristía?
Continuó afirmando que la Eucaristía es también una causa de enorme alegría, porque Dios está con nosotros y eso nos hace sentir seguros pues estamos con Jesús. Asimismo, monseñor Horacio Valenzuela llamó a hacer un examen de consciencia en torno a cuánto amamos la Eucaristía, a través de la cual Cristo vivo ha quedado entre nosotros.
“Pidámosle al Señor que esa vida de Jesús, esa presencia viva sea para nosotros parte de nuestra vida, porque Él no se quedó como un artículo, como un elemento, se quedó para formar parte de nuestra vida, para ser parte de nuestra existencia”, agregó.
Tras la comunión se dio inicio a la procesión, la cual se hizo al interior del templo catedral, contando con cuatro estaciones de oración. Esta era encabezada por el obispo de Talca, quien llevaba en sus manos la custodia con el Cuerpo de Cristo.