Una emotiva ceremonia se realizó en la tarde del martes 31 de mayo en el Hogar de Ancianos de Curepto, oportunidad en que se abrió la causa del proceso de canonización del padre José Cappel Farfsing mm.
En primer lugar se celebró la Eucaristía pues se cumplían 12 años de la muerte del padre Cappel. Durante la homilía el obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela Abarca, destacó que en la localidad de Curepto “se nota que ha quedado un ambiente empapado por la presencia de este sacerdote, que por más de 50 años estuvo aquí anunciando al Señor”.
Culminada la celebración eucarística el padre Felipe Egaña Baraona, Vicario Pastoral de la Diócesis de Talca, se refirió a la “sesión de apertura sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Rvdo. Padre José Cappel Farfsing, sacerdote profeso de la Sociedad Misionera de Maryknoll. En el nombre del Señor y con la ayuda de la Virgen Santísima se abre esta solemne sesión”.
Luego se procedió a nombrar a los integrantes del tribunal y se hizo entrega de los documentos y decretos. Monseñor Valenzuela recordó las facultades otorgadas a los miembros del tribunal eclesiástico que fue constituido para recibir los testimonios sobre la vida del Siervo de Dios.
Un hombre que dejó una huella imborrable
“Como Iglesia diocesana y en comunión con la familia de Maryknoll nos alegramos profundamente en este día en que iniciamos oficialmente este camino. ¿Qué buscamos? Todo la Iglesia quiere mirar, considerar y ponderar la vida del padre José Cappel, guiada por la sabiduría del Espíritu Santo, bajo la luz segura de las bienaventuranzas y de las virtudes de la fe, la esperanza y el amor, queremos apreciar la vida del padre José. La Iglesia necesita mirar con discernimiento, detenidamente y con mucha verdad cuáles son los frutos que el bautismo y la amistad con Jesús produjeron en la vida de un hombre tan querido, respetado y recordado por todos nosotros”, aseveró el obispo de Talca.
Y añadió: “Esto que estamos viviendo ha sido provocado por el paso de una persona, un hombre, un cristiano, un hijo de la Iglesia que dejó detrás de sí una huella imborrable. Aquí en los caminos de Curepto, en la ciudad y los campos que la rodean, la huella del padre José es sinónimo de bendición, de presencia de Dios, de bondad, de confiabilidad y de alegría. La grandeza del padre José no se puede medir con las medidas con que nosotros siempre medimos a la personas; tampoco estamos aquí para hacer mención de los cargos que ocupó o de las grandes obras que inspiró o inauguró. Estamos aquí para buscar la imagen de Jesucristo en una persona sencilla, en una vida sin cámaras ni espectáculo”.
Seguidamente todos los miembros del tribunal aceptaron los cargos para los que fueron designados firmando los documentos respectivos: el padre Carlos Letelier, delegado episcopal; el padre Alejandro Longueira sj, promotor de justicia; Priscilla Rosas, notaria actuaria; César Rodríguez, notario adjunto; Ricardo Rojas, vice postulador. Este momento finalizó con la solemne firma del acta por parte de monseñor Horacio Valenzuela.
A continuación, el padre Jaime Correa sj, notario eclesiástico, dio a conocer que ya son 20 los siervos de Dios que están en el proceso de canonización en Chile: “Yo los felicito a ustedes por el aprecio que le tienen al padre Cappel; yo tengo la experiencia de haber participado en la causa de San Alberto Hurtado, en la de monseñor Francisco Valdés, quien ya es venerable, la del padre Esteban Gumucio, la de monseñor Enrique Alvear, entre otras. Creo que esta del padre Cappel podría avanzar con bastante rapidez y desde ya nos encomendamos a él”.
Hay que consignar que este acto contó con la presencia de las autoridades locales de Curepto. Además, estuvo presente el arzobispo emérito de La Serena, monseñor Bernardino Piñera, quien conoció al padre Cappel mientras fue obispo auxiliar de Talca entre los años 1958 y 1960.