Esto es parte de una carta que Mons. Horacio Valenzuela Abarca envió a todos los sacerdotes de nuestra Diócesis, a propósito de la profanación del templo de la Gratitud Nacional y la destrucción de una imagen de Cristo crucificado.
Nuestro obispo empieza la misiva diciendo que es necesario reflexionar sobre esto. “Es una hora triste porque se ha roto una imagen de Aquél que nos ama y al que buscamos amar con todo lo que somos. Es una hora triste porque el Señor herido y pendiente en la Cruz representa a todos los crucificados, a todas las víctimas de las violencias, las injusticias y los atropellos de ayer, de hoy y de siempre. Es una hora triste porque vuelven los signos de una soberbia suicida que, buscando eliminar a Dios, no hace más que decretar la muerte del hombre”.
“Romper la Cruz es romper con la Esperanza; es apagar la señal luminosa del camino que lleva hacia la Vida, la Paz y la Justicia que añoramos. Romper la Cruz del Señor es elegir el mareo, la desorientación y el desencanto de caminar sin rumbo ni razones. Romper la Cruz es querer quemar la escuela donde la humanidad puede aprender a superar todos sus dolores, incluso la muerte. Romper la Cruz es querer acallar el recuerdo del valor inaudito que tiene todo ser humano. Es agredir lo sagrado. Es dinamitar el puente que nos atraviesa hacia la salvación de Dios. Es derramar la medicina que salva y sana todo lo humano”, argumentó el obispo de Talca.
“Lo que ha ocurrido, en sí mismo, es muy grave por su violencia y su intolerancia. Pero también es grave porque es expresión de una cultura que escapa de Dios y de la Cruz, que desnaturaliza el amor y que termina descartando a los demás”.
Seguidamente nuestro pastor invitó a los sacerdotes a hacer un signo en las misas del domingo 12 junio, en que se pusiera de relieve la Cruz y su vinculación con la Eucaristía.
Concluye la carta rogando a Dios por las personas que causaron estos destrozos: “Será oportuno también rezar por las personas responsables de esta agresión intolerante que los degrada y que hace inútiles sus luchas”.
