Una linda actividad solidaria se llevó a cabo el 24 de junio en la parroquia San Alberto Hurtado de Talca, la cual involucró a 12 colegios coordinados por la Vicaría de Educación.
Cada uno de estos establecimientos educacionales llevó alimentos no perecibles para el comedor que año a año provee de alimentación a alrededor de 450 personas, todas pertenecientes a las poblaciones aledañas a esta comunidad.
Los recintos educacionales participantes llegaron cerca de las 09:00 de la mañana con sus colaboraciones, realizando dinámicas de grupo y, posteriormente, un encuentro de reflexión en torno al Año Jubilar de la Misericordia.
El Vicario para la Educación de la Diócesis de Talca, padre Carlos Letelier, destacó el entusiasmo de estos jóvenes.
“Están realizando una obra con motivo del Año Jubilar de la Misericordia y enmarcada en lo que es la acción solidaria. Este comedor da cada año una buena cantidad de almuerzos a las personas de la comunidad, entonces se hace esta obra solidaria a través de los colegios para que puedan aportar alimentos no perecibles”, manifestó.
Oportunidad de ser misericordiosos
Agregó que generalmente esta actividad se realizaba en el marco del día de la solidaridad en agosto, pero a partir de este año se prefirió llevar a cabo esta acción a poco tiempo de iniciarse la labor de los comedores.
Luego de la reflexión, en que participaron los recintos educacionales María Mazzarello, María Auxiliadora de Colín, Colegio San Ignacio, Colegio Inglés, Colegio Integrado, Salesianos, Centro Educacional Luis Rutten, Colegio de María, Colegio Amor de Dios, Colegio Manuel Larraín, Escuela San Antonio y el Colegio Santa Madre de Dios de San Rafael, se llevó a cabo una liturgia de acción de gracias.
En su homilía, el padre Carlos Campos, expresó a los presentes que se debe ser misericordioso como el Padre lo ha sido con nosotros.
“Es la invitación de Jesús especialmente para este Año de la Misericordia. Tenemos muchas veces la oportunidad de ser misericordiosos y al serlo crecemos, somos mejores y ahora el Señor nos da la posibilidad de crecer y aprender a amar por medio de esta ayuda”, expresó.
Mercedes Castillo sirve hace ya varios años en el comedor de la parroquia San Alberto Hurtado como cocinera. Para ella esta ayuda es una muestra de amor incondicional del Señor y de quienes la proveen.
“Es muy lindo ayudar a los demás, yo creo que por amor a Dios uno hace estas cosas. Siempre dije que cuando tuviera mi casa yo le iba a servir a la Iglesia y así me siento, que por amor a Dios hago lo que hago”, dijo.
Tras la liturgia los alumnos de estos colegios se reunieron fuera de la capilla en torno a una rica colación, generándose una instancia para conocerse y compartir experiencias.