Este año, junto con celebrar la Asunción de la Virgen, se vivió el Jubileo Diocesano.
Una hermosa fiesta diocesana se vivió en Curicó, específicamente en el Estadio La Granja, lugar en que se congregó gran parte de la Diócesis de Talca para celebrar el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen a los cielos.
A partir de las 08:30 de la mañana comenzaron a llegar las alrededor de 4 mil personas provenientes de distintas localidades hasta el Colegio El Pilar, en donde fueron recibidos con un rico desayuno para, luego, partir desde ahí en procesión hasta el lugar en donde se desarrolló la actividad.
Cabe destacar que en el trayecto hasta el Estadio La Granja, los fieles atravesaron tres arcos que fueron una preparación para, finalmente, pasar por la Puerta Santa apostada en el recinto deportivo. Estos arcos hacían mención a lo siguiente: “Amar a Dios con todo el corazón y a sí mismo”, “Amar al prójimo” y “Amar la creación”.
Ya en su destino, quienes participaban de la procesión fueron asperjados con agua bendita por los ministros al pasar por la Puerta Santa.
Una Iglesia viva
Desde la localidad de Corralones, en la comuna de San Clemente, perteneciente a Talca Rural, llegó Florinda Rivera. Ella tiene muy claro que es lo que la motiva a participar año a año de la fiesta del 15 de agosto.
“Primero que nada el amor a Dios y a la Virgen, pero también el hecho de compartir con los demás hermanos en la fe. Sentir la alegría de la Iglesia y ver que uno pertenece a una Iglesia viva, eso nos motiva a estar aquí”, dijo.
Una vez en el estadio fue posible participar de la “Plaza del Encuentro”, en donde se pudo compartir y adquirir algunos alimentos y artículos religiosos, un poco más allá estaba el espacio para vivir el sacramento de la Confesión.
Era un ambiente en el cual la amistad, la unión y la familiaridad reinaban por todas partes. Cada una de las personas que llegaba hasta el estadio debía llevar un alimento no perecible, ayuda que posteriormente iría para los comedores solidarios.
“Me motiva celebrar la fiesta de la Virgen, compartir con las demás personas, tras cada celebración siento una satisfacción muy grande por el hecho de vivir una experiencia nueva y compartir con personas que son de otras comunidades”, señaló Patricia Parra de la parroquia San Juan Bautista de Curicó.
Renovar el compromiso misionero
La Eucaristía comenzó al mediodía y estuvo presidida por el obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela Abarca. Fue una instancia marcada por los signos destacándose el aire de renovación y de nueva evangelización para nuestra Iglesia que se ha expresado este 2016 con el nuevo Plan Pastoral Diocesano.
La entrada de la Virgen, acompañada por religiosas y religiosos, que el 15 de agosto también celebran su día, además de jóvenes que participaron de la Jornada Mundial de Jóvenes en Cracovia, y miembros de la Misión Alégrate, fue uno de los momentos más importantes de la celebración.
Durante su homilía, el obispo de Talca destacó el hecho de que muchas personas vinieran de tan lejos a hacerse parte de este encuentro, para unirse en la alegría de ser Iglesia de Cristo.
“Como una sola familia hoy hemos peregrinado y hemos atravesado la Puerta Santa y ahora celebramos la Eucaristía ¿A qué venimos a esta Eucaristía en el día de la Madre? Venimos a renovar en el corazón la alegría de conocer Cristo y, al mismo tiempo, renovar el compromiso misionero para darlo a conocer a los demás”, expresó.
Un llamado a la vida
Además, nuestro Pastor continuó señalando que la si la Iglesia es como María, su razón de ser siempre debe ser el atender a Cristo en cada hijo que sufre, ya que esta es madre y defiende todas las vidas, los derechos y las dignidades.
“Así hoy tenemos que entender la defensa de los niños por nacer. Los católicos, los cristianos, los que tenemos la luz de Dios en el corazón no nos podemos quedar indiferentes, en el Congreso Nacional que está pensando si acaso le da la posibilidad de vivir a algunos hijos de Dios o no, entregarnos a nosotros la facultad de decidir quién nace, quién no nace, ese es un derecho de Dios, sólo Él sabe quién viene y quién no viene al mundo”, concluyó.
Al terminar la Eucaristía, monseñor Horacio Valenzuela Abarca, dio a conocer una buena noticia, pues próximamente se ordenarán seis nuevos diáconos permanentes para la Diócesis de Talca.