El sector de La Batalla, en la comuna de Pelarco, estuvo de fiesta este fin de semana, pues con alegría sus habitantes fueron testigos de la bendición de la capilla que se emplaza en aquel lugar.
Ésta lleva el nombre de “San Alberto Hurtado” y fue construida para reemplazar a la antigua construcción, que fue gravemente afectada por el terremoto de febrero del 2010. Fue gracias al recordado vecino del sector, Romualdo Aburto, que se pudo obtener el espacio para desarrollar este hermoso proyecto que contó con el apoyo de su familia y otros vecinos de la comunidad.
La bendición fue hecha el 20 de agosto por el obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela en una Eucaristía presidida por él y concelebrada por el párroco, padre Andrés Pérez, contando también con la presencia de ministros, religiosas de la Congregación del Prado, del alcalde de Pelarco Bernardo Vásquez y algunos concejales.
Cultivar la unidad
En su homilía, nuestro Pastor agradeció el gesto que Romualdo Aburto tuvo en vida para que la construcción de esta capilla fuera posible, pero tampoco dejó de lado el esfuerzo y sacrificio de la comunidad quienes han hecho con mucha ilusión este trabajo que será permanente.
“Es un día de mucha alegría en que bendecimos en nombre del Señor ¿Para qué hacemos una capilla? ¿Por qué tenemos tanta necesidad de tener una capilla? En primer lugar es una manera de tener un signo, porque si usted no hace signos en la vida, esta comienza a debilitarse. Los signos son algo que yo veo y manifiestan algo distinto”, expresó.
Monseñor Horacio Valenzuela continuó insistiendo que los signos son muy importantes en la vida, agregando que aquella capilla se construye por un Dios que vemos pero que sentimos cerca. Por eso se construyó una casa para reunirse a escuchar la palabra del Señor, celebrar la Eucaristía y cultivar la unidad.
“Cristo Jesús murió, dice el Señor, para unir a los que estaban dispersos. Él murió para unirnos. El demonio siempre hace lo contrario que Jesús, se mete en una familia y la divide, se mete en una comunidad y la divide, se mete en un país y lo divide entre buenos y malos, derechas e izquierdas, entre santos y pecadores el mal espíritu siempre está contrario a Dios y nos lleva a la infelicidad”, expresó.
Por eso la construcción de la capilla es un signo de esta unidad que no debe disiparse pues se cimenta en Dios, ahí se le ama para progresar en el cariño, en el amor a Él.
La capilla “San Alberto Hurtado” del sector La Batalla es la tercera capilla construida en lo que va del año, en el territorio parroquial de Pelarco, anteriormente se habían bendecido e inaugurado las capillas de San Guillermo y Los Gomeros.