Hasta este martes 28 de octubre permanecerá en nuestra Diócesis el sacerdote francés Daniel Houry, quien ha visitado durante los últimos días a una serie de amigos y personas con las que trabajó en los 17 años que estuvo en la ciudad de Talca.
Ya retirado de sus labores de párroco en su tierra natal, pues tiene 75 años, el padre Daniel se dio un tiempo para ver a los amigos, “que son para mí hermanos y hermanas en Cristo. Hay ahí un lazo fuerte, hemos vivido muchas cosas y quería volver a ver esos amigos”.
Al recordar el período en que estuvo junto a nosotros -1972 a 1989- el padre Daniel evoca con mucho cariño la acogida de la gente: “Cuando llegué no sabía bien el castellano, pero me recibieron muy bien. Otra cosa que recuerdo es el dolor de la gente, había mucha cesantía, arrestos arbitrarios propios de la época, a veces eran momentos difíciles”.
En los años que estuvo en Talca el sacerdote sirvió principalmente en la parroquia San Luis Gonzaga, y en especial el sector ubicado más al norte de lo que ahora es la comunidad Cristo Salvador, “era una zona en la que habían varios campamentos, fueron tiempos complicados pero a la vez lindos en los que hemos desarrollado comunidades cristinas de base (ccb), grupos de catequesis, comedores infantiles, grupos de MOANI. Hace unos días conversaba con una mujer quien era una de las niñas que iba al comedor, y me sorprendió cómo ella recordaba esos momentos, pero los momentos alegres, los juegos, los regalos de Navidad”.
“La voluntad de vivir la fe y el Evangelio de esas personas, por ejemplo las voluntarias de los comedores infantiles, es algo que yo destacó. Había una fe y una entrega muy grande, había una unión entre nosotros que era fuerte. También la oración, las celebraciones eran algo importante para toda esa gente. Creo que era la fuente de amor a los demás (…) en las ccb había un esfuerzo muy grande por unir a la gente, ayudarnos mutuamente, no eran ricos que ayudan a los pobres, eran pobres que compartían con otros pobres. Se trataba de leer y vivir el Evangelio, vivir fraternalmente”.
Como integrante de la Fraternidad del Prado, el padre Daniel Houry trata de mantener los aspectos de hermandad propios de este grupo de religiosos. En la actualidad es vicario cooperador de la parroquia Saint Pierre et Saint Paul de Montfermeil, en las cercanías de París.