La arraigada tradición del campo y la profunda religiosidad se unieron el fin de semana pasado en Limávida.
En dicha localidad, ubicada en la Zona Costa de la Diócesis de Talca, se realizó los días 10 y 11 de septiembre la multitudinaria fiesta en honor a Nuestra Señora de Mercedes. Muestras de fe y devoción se hicieron presentes en ambas jornadas en el Santuario dedicado a la Mercedita, ubicado en el lugar.
Los habitantes de Limávida tuvieron una antesala a todas estas actividades, pues se realizó una Novena en honor a la Virgen. Gran parte de los habitantes del pueblo siente una gran admiración por ella, pues sienten que los protege y los acoge bajo su manto conciliador.
El sábado 10 de septiembre, a partir de las 20:00 horas, se realizó la Eucaristía y procesión de la luz, instancia en que todos acompañaron a la Mercedita con velas. Al día siguiente las Misas se iniciaron muy temprano, una de las cuales fue presidida por el obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela Abarca.
Por la tarde la procesión y Misa se llevó a cabo a las 15:00 horas, también con la imagen de la Mercedita. La última Eucaristía fue realizada a las 18:00 horas y estuvo presidida por el párroco de Hualañé y vicario de la Zona Costa, padre Luis Alarcón.
Madre de la Misericordia
En su homilía, el padre Luis agradeció la acogida de la comunidad de Limávida y la fe de los peregrinos que vienen de tantos lugares como Curicó, Curepto, Santiago, Hualañé, entre otras localidades.
“Por alguna razón, a lo mejor hay una familia o hemos escuchado hablar de esta fiesta que siempre será para nosotros motivo de alegría porque, como ya lo decíamos al inicio, María ha sido la Madre de la Misericordia o ha sido misionera de la misericordia. Ella ha sido la primera en hacer presente a Dios en el mundo, porque ha dicho sí al Padre Dios y en su seno ha nacido el Verbo Divino, la Palabra, Jesucristo el Señor”, dijo.
Continuó señalando el padre Luis Alarcón que el momento vivido en aquella oportunidad era gracias a la fe y la devoción de todas esas personas, que van al encuentro de María Madre de la Misericordia.
“Agradecer a toda la Zona Costa, que se hace también responsable de la parte litúrgica, y a todas las organizaciones que trabajan para hacer todo lo más seguro y que sea vivido de tal manera que uno sienta que al venir a Limávida de verdad ha tenido un encuentro con el Señor”, agregó.
Finalmente el padre Luis Alarcón dijo que lo mejor de Limávida es el poder vivir la Palabra del Señor, seguirlo y quedarse con Él.
La piedad popular, como es tradicional, se hizo patente en este lugar con mucha efervescencia, dejando la huella que se seguirá el año que viene con la realización de una nueva festividad.