Como cada año en Fiestas Patrias se celebró el tradicional Te Deum en el templo catedral de Talca, el cual contó con la presencia de diversas autoridades civiles, vecinales, policiales y militares.
La celebración, realizada el 17 de septiembre, fue presidida por nuestro Pastor, monseñor Horacio Valenzuela Abarca, quien inicialmente dijo que esta era una instancia para pedir por la unidad para trabajar juntos de forma solidaria, especialmente en beneficio de aquellos que se encuentran excluidos de los beneficios del progreso.
En su homilía, el obispo de Talca agradeció a los presentes el haber aceptado la invitación para participar de un momento luminoso, con el objetivo de llevar el bien a todos, pues es un día de fiesta nacional embellecido por banderas, bailes, desfiles y cantos a lo largo de toda la Patria.
Continuó señalando que algo hermoso sucede en el alma en estos días de fiesta, pues una gracia de unidad recorre de norte a sur y de mar a cordillera a nuestro querido Chile. Por eso, agregó monseñor Horacio Valenzuela, se le pide al Señor su bendición.
“Para que esta alegría familiar que nos embarga en estos días la atesoremos y sepamos encontrar rumbo para un progreso en paz, humano y bueno para todos los chilenos. Hoy junto a su primera fuente que es Dios, celebramos nuestra libertad y queremos acoger en nuestro corazón de nuevo aquella inquietud libertaria que encendió el Señor en los padres de la patria. Queremos volver a encender esa inquietud de libertad”, manifestó.
Reconquistar la libertad
Nuestro Pastor dijo que la libertad no es un objeto de museo, no es algo que se obtiene para siempre. Los hijos de cada generación, señaló, tienen la obligación de realizar alguna gesta heroica para volver a conquistarla y argumentó que nuevas opresiones y sumisiones nos dominan disfrazadas de seguridad, de progreso, autonomía y bienestar.
“La falsa libertad sabe disfrazarse bien. Hay nuevas cadenas que nos dominan y esclavizan y que nos van acumulando tanta violencia y amargura en el alma. La libertad humana hay que cuidarla siempre porque tiene una herida crónica, una herida original de esclavitud. La libertad se tiende a enfermar de comodidad, con la debilidad del pensamiento y con el vacío del alma y del sentido”, expresó.
Es por esto último, dijo el obispo de Talca, que como personas y nación se necesita reconquistar siempre nuestra libertad para que esa facultad humana tan preciosa que Dios nos dio para construir el bien y la verdad tenga posibilidad de actuar.
En el altar un trozo de parra simbolizaba el afán de florecimiento de la Patria, y acompañadas de diversas autoridades, algunas familias llevaron letreros que representaban los valores y criterios sobre los cuales construir una sociedad más justa y unida.
Una vez finalizado el Te Deum las autoridades se dirigieron a la Plaza de Armas en donde se realizó el tradicional desfile, además de bailar pies de cueca.